Capítulo
8
“Haría lo imposible, por quedarme
cerca de ti.”
“Es tan molesto y aterrador que la
vida nos aleje de aquellas personas que nos hacen tan bien. Es como si alguien
se encargara de estorbarnos a cada momento, y que de ninguna manera nos dejen
quedarnos cerca de esa persona. Pero nosotros somos tan fuertes, tan
luchadores, que somos capaces de pelear contra todo, de hacer lo que sea por
quedarnos ahí, inmóviles, pero felices al lado de aquel ser humano que nos
llena la vida de luz, que hace todo mejor.”
Narra
Marlene:
Luego de que Nick se retiró de mi casa, dejándome sola en mi
habitación, suspire antes de ir hacia abajo. Mis padres estaban allí,
esperándome para hablar, seguramente para reprocharme algo. Y realmente no
tenía fuerzas para pelear, ni discutir. Ya había sido demasiado con el golpe
que Brad le dio a Nicholas. Mi cabeza no quería tolerar más por ese día. Pero
no tenía otra opción que ir y enfrentar a mis padres. Tal vez después de eso
podía seguir tranquila. Así que baje las escaleras, hasta encontrarme en la
sala con mi padre, y mi madre.
-¿Qué pasa ahora? – Pregunté mostrándome cansada.
- Vamos a hablar seriamente, Marlene. – Pronuncio mi padre y lo
mire fijamente para que largara lo que tenía para decir. – Estuve hablando con
Brad hoy… - Empezó a hablar. Y lo interrumpí porque esas palabras me irritaron
demasiado.
- Si van a hablarme de Brad, prefiero subir ahora mismo a mi
habitación y quedarme ahí de por vida. – Dije enojándome cada vez más.
-Mira, si no quieres escuchar solo diré un par de cosas y te irás.
Desde hoy tienes terminantemente prohibido volver a ver a ese chico… Nicholas.
– Indico con seriedad y yo lo observe complemente confundida.
-¿¡Que!? ¿Eso por qué? ¿Se volvieron locos? – Exclame elevando mi
tono de voz. Puedo jurar que no comprendía nada de lo que estaban diciendo.
-Ese chico lo único que va a traerte son problemas. – Menciono mi
mamá intercediendo en la discusión.
-Es por eso que si lo vuelves a ver, tendremos que tomar otras
medidas, Marlene. Y sabes que lo haremos si no obedeces. – Amonesto mi padre
finalizando la disputa. Y no tuve otra opción que bajar la mirada, y subir a mi
cuarto sin pronunciar una sola palabra más. Estaba un tanto impactada porque no
entendía la razón de aquella decisión que habían tomado recientemente mis padres.
Lo más probable era que Brad infecto sus cabezas de alguna manera, seguramente
invento mentiras sobre Nicholas. Y claro, ellos confían ciegamente en él y por
eso le creen. Pero no solo estaba impactada, también sentía un tremendo
sentimiento de odio y rencor por dentro… ellos siempre están ausentes. No les
importa lo que siento, lo que necesito, ni lo que yo quiero hacer. De lo único
que se encargaron fue de darme un techo y comida, pero jamás se tomaron el
tiempo de escucharme, o de preguntarme mi opinión. Realmente nunca actuaron como deberían, y
Dios… ¡Son mis padres! ¿Cómo puede ser que un sujeto como Brad tenga más
importancia que yo, que soy su hija? Pero también en ese momento me detestaba a
mí misma, y sobre todo a mi maldita cobardía, a mi enferma manera de callarme
la boca y nunca expresar lo que siento en el momento indicado. Hacía años que
estaba junto a Brad, y cuando comencé a sentirme infeliz, jamás lo dije. Aunque
me siento muy incomoda a su lado, no tengo el valor de dejarlo, no tengo el
coraje de decirle que ya no lo amo. Y tampoco tengo la valentía de decírselo a
mis padres. Y creo que jamás la tendré… no creo en mí misma, en absoluto.
Estuve como media hora lamentándome, arrojada sobre mi cama, intentando
encontrar una solución, hasta que mi teléfono celular sonó y lo atendí
inmediatamente.
-Marlene… ¿Cómo estás? – Pregunto Nicholas con preocupación.
-Escucha, estoy bien. Pero no puedo hablar contigo ahora… perdón.
– Dije intentando finalizar la conversación.
-¿Pero qué… paso algo malo? – Cuestiono.
-No, estoy bien. Luego te llamo, no te preocupes por mí. –
Conteste dándole un fin a la llamada, sin que él pudiera hablar otra vez,
dejándolo desconcertado. Pensaba llamarlo en la madrugada, cuando mis padres
estén durmiendo y no puedan oír lo que hago o lo que hablo. Aunque ellos me prohibieran ver a Nicholas, yo
no estaba dispuesta a perder mi amistad con él y no iba a dejar de hablarle sin
motivos. Así que deje que pasaran
algunas horas, hasta que el silencio se adueñó de mi casa, y noté que todo
estaba quieto. Mis padres dormían con la puerta cerrada, y solo estaba ahí, yo.
Podía hablar con tranquilidad. Tomé mi celular y pulse los botones directamente
para llamar a Nicholas, que tardo tan solo segundos en contestarme.
- Aquí estoy Nick. – Pronuncié.
-¿Qué es lo que ocurre? – Pregunto el confundido.
-No puedo verte más. – Lancé. – Mis padres me prohibieron verte. –
Acoté angustiada.
-¿Qué? No entiendo… ¿Por qué hicieron eso? – Cuestiono sin poder
comprender la situación.
-No lo sé… en realidad Brad le metió a mi padre ideas estúpidas en
la cabeza. Hablo mal sobre ti. Quise arreglar las cosas, pero ni si quiera me
escuchan. – Conté entristecida. Y por unos minutos la conversación se transformó
solo en silencio. – Nick… no quiero perderte. – Agregue con sinceridad.
-Marlene, no vas a perderte. Me encargaré de que sigamos en
contacto como sea, te lo prometo. - Juro
con ternura y comprensión. – Tú prométeme que vas a cuidarte. ¿Está bien? –
Indico.
- Me cuidaré. – Dije con seguridad. - ¿Tu cómo estás después de lo
que paso? – Pregunté.
-Ya casi no me duele nada. – Contesto.
-Me alegro por eso. Realmente me quede muy preocupada. – Exprese con
sinceridad.
-Si estoy bien es porque tú me curaste a tiempo.- Pronuncio un
tanto serio y bromeando.
-Era lo mínimo que podía hacer por ti. – Exclame. Y justo en ese
momento comencé a oír ruidos en el pasillo de mi casa. – Nick… creo que alguien
está dando vueltas, no podemos seguir hablando. – Mencione tratando de
finalizar la llamada.
-Marlene… - Dijo.
-¿Si? – Pronuncie dándole pie para hablar rápido.
-Te quiero. – Expreso y sentí que el tono de aquellas palabras era
verdadero, real.
-Yo también. – Correspondí el sentimiento, con una sonrisa en mi
rostro, que lamentablemente él no podía ver. Y sin decir más nada, finalizamos
la conversación. Si no hubiera sentido aquellos ruidos, tal vez hubiéramos pasado
toda la madrugada conversando. Nicholas me alegraba la vida.
Narra
Emma:
Me sorprendió la llamada de Joe al día de siguiente de haber
mantenido esa profunda conversación. Nunca pensé que él estuviera tan
interesado en volver a verme. Además sabía que tenía algo así como una novia, y
por lo que entendí, el todavía trataba de tener una relación estable con ella.
Pero aunque no lo creyera, Joseph me había invitado a cenar en su casa, pero
esta vez, su familia no estaría presente. Era así como una cena de amigos,
donde estaríamos Joseph, Ashton y yo, y otras personas que no conocía. Me pareció algo divertido y tranquilo, así
que acepte sin problemas. Llegué a su casa cerca de las nueve de la noche, y
ellos recién comenzaban a hacer la comida. Solo estaban Joe y Ashton, los demás
llegarían más tarde. Denise me abrió la
puerta, y me acompaño hacia donde se encontraban los chicos.
-¿Puedo ayudar en algo? – Pregunte ofreciendo mi ayuda, al mismo
tiempo que los sorprendía.
-¡Emma, viniste! – Expreso Joe sonriendo. – Ashton no sirve como
ayudante, así que mejor ayúdame tú. – Menciono bromeando.
-No es mi culpa que no te guste como ayudante. – Respondió su mejor
amigo continuando el chiste. Y creo que en ese momento quedamos todos en
silencio hasta que yo hable para romperlo.
-No sabía que cocinabas. – Dije asombrada.
-Bueno, al menos existe algo que sé hacer ¿no? – Contesto el con
humor.
-Realmente lo hace muy bien. – Intercedió Ashton.
-Me muero por probar tu comida. – Pronuncie sincera, y pensándolo
bien, también soné un poco hambrienta.
- Tranquila lindura, en una hora estará todo completamente listo.
– Expreso intentando calmar mi apetito, y reímos al unísono. Mientras el cocinaba, seguíamos conversando,
bromeando, riéndonos de algunas cosas, pasando un buen rato. De repente, creo
que fue una distracción por parte de todos, comenzamos a sentir olor a quemado,
y de repente observamos el fuego sobre la cocina. Fue un estúpido descuido.
Miré la escena temerosa, y realmente me bloqueé frente a eso, comencé a
sentirme muy mal. Extrañamente, siempre me ocurría lo mismo. Cada vez que me
hallaba cerca de mucho fuego, o una cantidad considerable, empezaba a temblar,
a sentir miedo y simplemente tenía que irme lo más lejos posible para volver a
sentirme bien. No comprendía porque me invadían esa seria de emociones.
-¿Emma estás bien? – Pregunto Joe que noto aquel estado que había
adquirido en tan solo unos segundos, mientras Ashton buscaba un elemento para
detener el fuego.
-Joe, llévala afuera, yo me hago cargo de detener esto. – Indico
su mejor amigo, que por lo que sabía, era un experto en casos como estos, pues
era bombero. Joseph tomo mi mano con
suavidad y juntos fuimos hacia el patio trasero, y ahí finalmente pude volver a
respirar, a recuperar el aire.
-¿Qué ocurre Emma? ¿Por qué te pusiste así? – Pregunto con
preocupación. Y yo lo miré con los ojos cristalizados, y temerosos. – Hey, está
todo bien. No pasa nada. – Expreso en un tono más suave, tratando de que yo
regresará a mi estado más tranquilo.
- Ni si quiera yo sé porque me pongo así. – Mencione cuando
finalmente pude respirar. – Siempre que pasan cosas como estás siento una
angustia, una horrible sensación que se apodera de mí. No hay explicación, no
sé porque me sucede. – Explique un poco perturbada.
- Emma, ya está, ya no te preocupes porque todo está bien. – Repitió
otra vez Joseph y sonreí levemente.
-Si… todo está bien. – Murmuré.
Y segundos después Ashton se hizo presente entre nosotros, indicándonos
que ya todo estaba arreglado, pero que la comida estaba perdida. Así que para
no suspender la cena, porque los invitados estaban a punto de llegar, pedimos
unas pizzas al delivery.
-Es una lástima que no puedas saborear mi deliciosa comida. –
Bromeo Joe nuevamente. – Pero te prometo
que otro día te invitaré a cenar. – Acotó y yo dije que aceptaría encantada.
Minutos después de eso empezaron a llegar invitados. Primero aparecieron tres
muchachos, Cooper, Austin y Chris. Justo cuando vimos ingresar al último
nombrado, Ashton se acercó a Joe para susurrarle algo.
-¿Qué hace Chris aquí? -
Pregunté pareciendo molesto.
-Yo no lo invite, sabes que jamás lo haría. Tampoco lo soporto. –
Respondió Joe un poco confundido. Yo solo los observe sin decir nada. De los
tres jóvenes, Chris era el más apuesto. Era de contextura física fuerte, tenía
el pelo rojizo, y los ojos grandes y de color azul cielo. Su sonrisa también
era encantadora. Pero solo lo sentía hablar muy poco. Recién empezamos a comer
cuando llegaron las tres chicas, entre ellas Caitlin, la famosa Caitlin. Tenía
entendido que tenía algo especial con Joe, pero que en ese momento estaban un
poco distanciados. Tras ella venían tres de sus amigas, Ann, Gina e Isabella.
No las conocía tampoco, pero parecían ser simpáticas. Mientras cenábamos, conversábamos
entre todos, y reíamos de algunas anécdotas que contaban. Luego de devorar esas
pizzas, llegó el turno del postre, el cual era helado. Hasta ahí todo iba
perfectamente bien. Pero comencé a sentirme un poco incomoda unas horas cuando
fuimos hacia el living, y de la nada se formaron algunas parejas. Joe nos dejó
en claro que se estaba reconciliando con Caitlin, Ashton hablaba con la chica
llamada Ann, mientras los otros dos jóvenes coqueteaban con Gina e Isabella.
Por lo tanto, solo Chris y yo quedábamos solos.
Estábamos un poco alejados, pero cada tanto podía receptar una de sus
miradas sobre mí.
- ¿Quieres ir afuera? – Propuso Chris para cambiar un poco de
ambiente. Yo ni siquiera hable, simplemente
acepte levantándome de mi lugar, y
dirigiéndome hacia la puerta de salida. Pero segundos antes, note como Joseph
se detuvo de besar a Caitlin, y observo como Chris y yo salíamos juntos. Minutos
después, cuando nos encontrábamos conversando en la vereda, Joe apareció entre
nosotros dos.
-¿Qué hacían? – Cuestiono con una sonrisa amistosa.
-¿Tu qué haces aquí? – Conteste con una pregunta.
-Nada en especia… necesitaba aire. – Respondió un poco nervioso.
-¡Joe! ¿Qué están haciendo aquí afuera? – Exclamo Caitlin que
estaba justo en la puerta de la casa.
-Ya voy cariño. – Pronuncio. - ¿Vienen adentro conmigo? Dicen que
hoy va a llover. – Dijo sin sentido,
pues en el cielo no había ni una sola
nube. Realmente era una noche hermosa.
-Luego vamos, ve tú que tu novia te llama. – Conteste un tanto
cortante. Y al instante Joseph volvió a alejarse de nosotros. Pero a los pocos
minutos regreso, aunque esta vez, junto a Ashton.
-Ashton tiene que ir a su casa, viven para el mismo lado, puedes
ir con el ¿no? – Propuso poniéndome irremediablemente en aprietos. No quería
ser grosera con Ashton de ninguna manera. Chris miraba la situación un poco
cansado. No entendía nada.
-Lo siento Chris, pero ya se está haciendo muy tarde y tengo que
trabajar. – Me disculpe.
-No hay problema, tengo tu número, te llamo pronto linda. – Respondió
despidiéndose de mí. Y yo sonreí.
-Vamos Ashton. – Exprese. – Adiós Joe, pásala bien con tu novia. –
Agregué y comencé a caminar en dirección a mi hogar, alejándome de todos, con
Ashton a mi lado. Esa noche Joseph había adaptado una actitud tan estúpida, tan
egocéntrica… sentía que por momentos me caía pésimo. Camine junto a Ashton al
principio en silencio, pero luego el comenzó a hablar y entramos un poco más en
confianza.
-¿Estás mejor después de cómo te pusiste hoy?- Preguntó.
-Sí, lo estoy. No sé porque me ocurre cada vez que tengo mucho
fuego cerca. – Conté.
-Sabes Emma, yo sé tratar con ese tipo de problemas. Cuando
quieras podemos hablar mejor. – Propuso solidariamente. Y realmente sentí un
poco de alivio, porque sentía que al fin había encontrado una persona que
pudiera comprender y ayudarme con ese problema.
-Sería realmente un alivio que pudiéramos tratar mi problema.-
Conteste con entusiasmo.
-Mañana si tienes un tiempo libre llámame y arreglamos como
encontrarnos. ¿Te parece? – Indico.
-Te llamaré, estoy segura. – Acepte su propuesta agradable. Luego
caminamos unas cuadras más, hasta llegar a mi hogar, donde me despedí de Ashton
e ingrese directamente hacia mi pequeña habitación para dormir y descansar plácidamente.
Había sido un día realmente extraño.
Narra
Lindsay:
El día después de la reunión con Kevin y Amy, recibí una llamada
de ella. Quería verme a solas, para conversar un poco más sobre toda la situación.
Nos encontramos en un bar del centro, y llegue súper puntual, antes que ella,
que llego minutos después.
-Hola, Amy. – Dije saludándola.
-Hola Lindsay, voy a ser rápida y concisa. – Pronuncio.
-Si ¿Qué sucede? – Pregunté un poco confundida.
-Kevin, mi futuro esposo. – Contesto y yo la miré doblemente
confundida. – Si, no te hagas la que no entiendes. – Acotó.
-¿Perdón? ¿De qué estás hablando? – Exclamé.
-Kevin. Sí, sé que es un hombre muy apuesto, es tierno, caballero,
tiene dinero, y es el hombre que cualquier mujer quisiera tener. – Comenzó a
hablar con rapidez y en un tono algo amenazante.
-¿Y eso qué? – Cuestione dislocada.
-Es mío, Kevin es mío. – Repitió como si yo no pudiera comprender.
Y yo lance una carcajada porque
realmente me causaba gracia lo que estaba diciendo.
-¿Me hiciste venir hasta aquí solamente para decirme eso? –
Pregunté.
-No te hagas la graciosa. – Me cortó. – Espero que no estés
intentando conquistar a Kevin porque
realmente la pagarás muy caro. – Amenazó
tratando de causarme temor.
-¿Por qué estás tan alterada? Kevin ¡Va a casarse contigo! Preocúpate
por eso ahora, no de amenazarme.
– Aconseje con ironía.
-Es por eso que estoy asegurándome que ninguna insolente como tú
se le acerque. – Expreso con furia en su mirada. Todo eso de verdad me tomaba
por sorpresa. Desde que volví a ver a Kevin, supe que estaba a punto de
casarse, y de ninguna manera intente seducirlo o conquistarlo. Solamente teníamos
una linda amistad.
-Me estás faltando el respeto. – Aclaré también enojándome un
poco.
-Renuncia. Dile a Kevin que no puedes organizar nuestro
casamiento. – Ordeno casi obligándome a que lo hiciera.
-No lo sé… no encuentro una excusa suficientemente buena. Él no me
creerá y tendré que decirle que me amenazaste. - Respondí acabando con todo su plan y sus
expectativas. Tomé mi bolso, y camine en dirección a la puerta de salida,
mientras ella me observaba un tanto sorprendida y desconcertada por la forma en
que había reaccionado. No iba a permitir que una mujer presumida como ella me
hiciera sentir mal. No lo merecía porque realmente tenía buenas intenciones
para ellos.
[¡QUE CAPÍTULO! Creo que paso de todo.... ¿Que pasará con Emma y Ashton? ¿Lindsay le dirá a Kevin que Amy la amenazo? ¿Marlene elegirá nuevamente a Brad, o se la jugará por Nick? CUANTAS DUDAS, jaja. Espero que les haya gustado, y muy pronto el capítulo 9. Gracias por todo. <3]


Holo? Mi nombre es Rossely y vengo a decirle que TIENE UNA FUCKIN' PERFECT NOVELA, ME ENCANTÓ EL CAPÍTULO, DIOS, ES TAN ELECTRIZANTE LO QUE SUCEDIO CON JOE Y EMMA, SE PUSO CELOSO ALJHFKJFLHLJGHLDS, Y BRAD ESTA IDIOTA, ASÍ O MAS QUE AMY... y nada, buenísimo, sube capi PRONTO. :B te quiero.xx
ResponderEliminaramo tu nove es tan hermosa, cada capitulo es emocionante, me encanta, muero por leer el siguiente cap., plisss no te tardes en subir TU NOVE ME FASCINA!!
ResponderEliminarBY: SweetCaroni1609