viernes, 26 de octubre de 2012

Capítulo 9.


Capítulo 9

Narra Emma:

El día después de la cena con Joseph y sus amigos, me decidí finalmente en llamar a Ashton. Con tan solo imaginar que existía la posibilidad de tratar aquel problema que tanto me agobiaba, me sentía feliz. Era la primera vez que alguien se había interesado en ayudarme. Quedamos en encontrarnos a las cuatro de la tarde, en su casa. Cuando llego la hora, me encargue de dejar todo en orden en mi trabajo, y luego partí hacia la casa de mi solidario amigo.  El cual me atendió y me hizo ingresar a su casa apenas toqué el timbre de su hogar.

-Siéntate, Emma. – Dijo señalando los sillones que se hallaban en el living de su casa. Y así lo hice. – Bueno… ¿Cómo estás? – Pregunto atento.

-Bien. – Respondí. – Un poco nerviosa… no lo sé, jamás hable esto con nadie. – Confesé.

-Solo habla… tranquila. Estoy aquí para ayudarte. – Dijo sereno, y yo le sonreí levemente. – Bien, cuéntame que es lo que pasa. – Pidió.

-En realidad no sé mucho sobre eso.- Reí un tanto nerviosa. – Parece estúpido… - Musite y justo el me interrumpió.

-No, no es estúpido. – Corrigió. – No tengas miedo de contarme, no voy a reírme, en serio. – Expreso dándome aún más confianza. – Por lo que vi ayer, me di cuenta que es el fuego lo que te altera, es decir, cuando hay una gran cantidad. ¿No es así? – Empezó a hablar para que yo pudiera despegarme de mi timidez, y así lo hice.

-Es algo así como una fobia… me pasa lo mismo que a una persona que tiene fobia a las arañas, o a los lugares cerrados, solo que mi problema es con el fuego. ¿Es extraño, no? -

-Es algo… poco común. Es decir, lo que a ti te pasa tiene un nombre, y es arsonfobia. – Revelo y yo me sorprendí ante su sabiduría.

-¿Y… puedo saber por qué tengo eso? – Pregunté con intriga.

-No hay un motivo exacto. – Contesto. – Pero  una de las razones puede ser que hayas sufrido alguna situación que te marco, donde el fuego haya estado presente. ¿No recuerdas nada? – Explico detalladamente. Y al realizarme esa pregunta, me quede pensando unos minutos, pero no podía memorizar ningún recuerdo claro sobre lo que él me pedía.  Solamente había un sueño, algo que solía soñar casi todas las noches.

-No tengo recuerdos claros…  – Aseguré. – Pero si hay un sueño que me visita casi todas las noches. Es como si yo estuviese en un gran lugar donde nadie puede oírme y solo hay fuego. Desde que tengo memoria sueño lo mismo. Es desesperante.  – Conté claramente sobre aquel misterio.

-Emma, no te asustes, pero tal vez ese sueño sea algún recuerdo bloqueado. Algo que te ocurrió cuando eras muy pequeña,  y que tu mente lo haya bloqueado porque no fue una agradable experiencia. Por ahora, no puedo hacer más nada. Solo intenta recordar todo lo que puedas. – Expreso. Yo lo mire comprendiendo lo que estaba diciendo.

-Si… entiendo. – Dije. – Apenas recuerde algo te lo diré. – Agregué.

-Perfecto. – Respondió el.  Antes de irme, tomamos un café, y luego regrese a mi trabajo para seguir con mi rutina. Al menos había avanzado unos pasos en mis problemas, y podía sentirme un poco más segura porque sabía que tal vez pronto encontraríamos una solución.

Narra Joe:

Cuando el sol ya se estaba ocultando, Ashton llego a mi casa normalmente. Caitlin estaba allí también, pero cuando vio que mi mejor amigo llego, ella decidió marcharse. Me dijo que tenía cosas que hacer así que nos despedimos rápidamente y abandono mi hogar.

-¿Qué hacían? – Preguntó Ashton algo curioso. – Por lo que veo… volviste con Caitlin. – Supuso ciertamente.

-Estamos en eso. –Respondí con una pequeña sonrisa. 

-Bueno… me alegro. Si es que tú te sientes bien. – Me felicito pensando en mi bienestar. Pero luego de seguir conversando, paso algo que me desconcertó bastante. Yo solo mencione que estaba aburrido, y que tenía muchas ganas de hablar con Emma, y Ashton realmente me miro, digamos que… mal.

-¿Qué te pasa? – Cuestione completamente desconcertado por su actitud.

-Amigo, estás haciendo las cosas muy mal, no juegues con ella. – Indico y parecía… enojado.

-No estoy jugando con ella. – Negué. – Es mi amiga, quiero hablar con ella, me cae bien. No voy a hacer nada malo. – Aclaré intentando que  Ashton se tranquilizara un poco.

-Está bien… no importa. Disculpa que te haya tratado mal.- Se disculpó. – Pero es que hoy estuve hablando con ella, y me conto muchas cosas. – Reveló. – Es como una chica muy frágil pero muy fuerte a la vez. – Comenzó a contar. Yo escuchaba todas sus palabras, con mucha atención, pues temía que Ashton estuviera sintiendo otras cosas por Emma. No sé porque, pero la sola idea de pensarla con un chico, me molestaba de una manera tan incómoda. Mientras escuchaba hablar a mi mejor amigo, me pregunté a mi mismo ¿Qué demonios estaba haciendo con mi vida? Y de repente tuve ganas de empezar a ser sincero conmigo mismo y con mis sentimientos. Las palabras de mi amigo quedaron retumbando en mi cabeza haciéndome reflexionar sobre lo que estaba haciendo, y de la manera en la cual estaba manejándome. Todavía quedaba tiempo de comenzar a hacer las cosas bien.

Narra Marlene:

Luego de hablar por la madrugada con Nicholas, caí rendida a mi cama, y dormí hasta las doce del mediodía. Cuando desperté, en mi casa no había nadie. Pero eso era normal, mis padres siempre tenían cosas “importantes” que hacer, y ni siquiera se preocupaban por dejarme algo de comer en la heladera. Así que solo me alimente con unas masitas que halle de casualidad, realmente la alacena estaba completamente vacía.  Tampoco tenía nada que hacer, solo encendí la televisión y busque algo entretenido para ver. Estuve como unos 20 minutos ahí en frente, hasta que oí que tocaban la puerta de mi casa. Me levanté y abrí, sin saber que me iba a encontrar con mi “novio.”

-Brad. – Pronuncié. - ¿Qué haces aquí? – Cuestione algo sorprendida.

- Vengo a verte. – Respondió al mismo tiempo que ingresaba a mi casa sin mi permiso.

-Yo no quiero verte. – Conteste seca.

-¿Por qué? – Pregunto tornándose más serio.

-¿Qué le dijiste a mi padre sobre Nicholas? ¿¡Que rayos le dijiste!? – Cuestione mostrando mi enojo.

-Nada. Le dije un par de cosas… Ese chico te está alejando de mí, te va a alejar de tu familia, yo sé muy bien lo que busca ese idiota. – Menciono furioso.

-No lo conoces. – Lancé sin vueltas. – No sabes nada sobre él.  –Continúe.

-¿Vamos a discutir por culpa de ese tarado? Escúchame, yo estuve contigo siempre – Comenzó a reprochar y me tomo fuertemente del brazo para que no me alejará de él. – Te soporte durante ¡tres años! ¡Tres años! 

– Expreso haciéndome sentir despreciada.

-Brad… Brad suéltame. – Pedí entre sus gritos, pero él seguía reteniéndome con fuerzas.

- ¡Si yo te dejo vas a quedarte sola, y lo sabes muy bien! – Continúo atormentándome. - ¿Quieres quedarte sola? ¿¡Quieres quedarte sola estúpida!?  - Cuestiono insistentemente, mirándome con rabia.

-No… no. – Musite. – Suéltame ya. – Pedí nuevamente, y esta vez realice un movimiento brusco que provoco que Brad se alejara un poco de mí, finalmente dejándome libre de sus garras. Luego de esa discusión solo me quede en silencio. Fue un episodio completamente horrible. – Entonces empieza a hacer lo que yo te digo ¿Entendiste mi vida? – Aclaró con ironía. Yo solo respondí “si” con un breve gesto. No tenía intenciones de seguir discutiendo absolutamente nada con él. Me sentía débil, vulnerable, estúpida. Me costaba admitir que en lo más profundo de mí ser sentía temor cuando Brad se comportaba de esa manera y se tornaba agresivo. Estaba solo en mi casa, sola y con él. No quise llamar a Nicholas, porque no quería que se entrometiera y saliera lastimado. Tal vez lo mejor era alejarme de él, por su propio bien. Luego de estar un largo rato sin dirigirnos palabras con Brad, él se acercó finalmente a hablarme.

-Extraño los viejos tiempos. Extraño que salgamos juntos de fiesta, por ahí. – Expreso acercándose a mí.

-¿Qué quieres decir con eso?  - Pregunté algo confundida. Y en ese momento el abrió su mano, mostrándome una bolsa con pastillas color blanco pálido. Esas pastillas que me tranquilizaban, aquellas que me hacían sentir ligera, casi volando. Las que fueron mi única solución durante un largo tiempo, y las que todavía me costaba dejar. Hacía tiempo que no me acercaba a ellas, pero hubo un tiempo donde tan solo eran como dulces inocentes para mí. Las mire de reojos, dudando de tomarlas o no hacerlo. El dolor latía en mí tan fuerte, que haya la necesidad de aceptar aquella peligrosa propuesta de Brad.

-¿Qué dices? Tomamos algunas… luego bebemos algo, y vamos a una asombrosa fiesta aquí cerca. - Dijo revelando su peligrosa pero tentadora propuesta. Lo pensé un par de veces un poco insegura… pero finalmente me decidí en seguirlo. ¿Qué más quedaba? Mis padres me habían prohibido ver a Nicholas, la única persona que podía llegar a cambiar la vida. Sin un amigo cerca como el, volvía a el pozo oscuro en el que siempre estuve, y en el que seguramente estaré para toda mi vida.

Narra Kevin:

La repentina desaparición de Lindsay había sido bastante extraña. Me pareció muy raro que solo hubiera hablado con Amy, y conmigo no. Mi novia me dijo que Lindsay renuncio porque al parecer, sintió que todo era demasiado trabajo para ella. Pero había algo que no me convencía… tenía muchas dudas. Había visto a mi amiga muy feliz y conforme en ayudarme con  mi boda, no podía entender porque quiso dejar todo y ni si quiera haya querido hablar conmigo. Es por eso que apenas pude puse en marcha mi automóvil, y me dirigí hasta su casa… a encontrarle respuestas a mis preguntas. Toqué el timbre de la casa, y en unos minutos ella me encontró allí, y la expresión en su rostro cambio totalmente… se sorprendió.

-Kevin… - Musito. – Que raro ¿Qué haces aquí? – Pregunto con intriga.

-Vengo a preguntarte algo. – Dije rápido.

-¿Qué? – Largo con prisa. Sentía que de alguna manera no quería conversar como siempre lo hacíamos.

-¿Por qué renunciaste? – Cuestione sin dar más vueltas. – Sé sincera, por favor. – Pedí al instante. Ella solo suspiro un par de veces y tardo un poco en contestar.

-Kevin yo… hable con Amy. Y renuncie en realidad porque creo que es lo conveniente para todos. – Respondió algo indecisa.

-¿Por qué? ¿Qué hay de malo? – Regrese a cuestionar aun confundido. Todavía no podía aclarar nada en mi cabeza.

-Seré lo más sincera posible. – Dijo. – No quiero tener problemas con nadie, no me gusta pelear, odio las confrontaciones. Si quieres saber lo que de verdad paso, pregúntale a tu novia. – Expreso algo… creo que parecía un poco enojada y decepcionada.

-¿No vas a decirme más nada? – Pregunté desconcertado.

-No. – Respondió seca. Luego me saludo haciendo un gesto con su mano, y cerró la puerta de su casa, dejándome allí, un más confundido, con más dudas que las que tenía al comienzo. No podía comprender la situación. Estaba seguro que había algo más, y que nadie iba a decírmelo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario