sábado, 3 de noviembre de 2012

Capítulo 10.


Capítulo 10.

“Fue un día como cualquiera, nunca olvidaré la fecha, coincidimos sin pensar en tiempo y en lugar. Algo mágico pasó, tu sonrisa me atrapó, sin permiso me robaste el corazón. Y así sin decirnos nada, con una simple mirada comenzaba nuestro amor. Tú me cambiaste la vida desde que llegaste a mí, eres el sol que ilumina todo mi existir. Eres un sueño perfecto, todo lo encuentro en ti. Tú me cambiaste la vida por ti es que he vuelto a creer Hoy ya no hay dudas aquí, el miedo se fue de mí y todo gracias a ti.”


Narra Marlene:

Mis ojos estaban entrecerrados, de a momentos podían ver todo, pero luego se cerraban y solo había oscuridad a mí alrededor. Sentía la música alta, a todo volumen, que retumbaba aturdiendo mis oídos con un sonido ensordecedor. La gente gritaba, bailaba, corría descontrolada por todo el lugar, que al igual que yo, no tenían control de lo que estaban haciendo. No podía manejar mi cuerpo, no encontraba la manera. Me sentía una especie de muñeca, de objeto fácil de manipular, pues no era consiente de mis actos. Sentía los besos húmedos de Brad sobre mi cuello, mi cara, recorriéndome. Percibí que él estaba sobre de mí y no podía quitarlo aunque quisiera. Mi cuerpo estaba repleto de alguna sustancia que yo misma ingerí, un compuesto que me dejaba un largo rato como si fuera alguien muerto en vida. Pero por fin pude retomar el habla, al fin lo hice. Miré hacía todos lados, vi a la gente, vi el lugar, lo vi a el que seguía allí aprovechándose de mí y de mi deplorable estado. 

-Quítate, aléjate de mí. – Pedí como pude… fue bueno al menos poder coordinar algunas palabras.

-Vamos Marlene… sé que te gusta. – Susurro a mi oído sin escuchar lo que estaba pidiendo.

-¿Dónde estamos? – Pregunté perdida. Pero en ese instante saqué mis fuerzas y logre ubicar a Brad. Doble mi cuerpo y quede sentada sobre el sofá en el cual había estado acostada hacía unos pocos segundos. – Necesito tomar algo… tengo mi garganta seca. – Ordene completamente irritada por toda la situación. Rápidamente Brad se despojó de mi lado, y fue en busca de alguna bebida. En sus manos me trajo un vaso que al parecer, solo tenía agua, pero luego de beberlo, me di cuenta que también contenía alguna extraña sustancia, esas cosas que se ingieren en las fiestas. Y otra vez estaba allí, perdiendo la noción de mi mente, de mis movimientos, de mi cuerpo entero. Otra vez sentía los besos de Brad, sus brazos, sus manos en mi cuerpo… Al cabo de un tiempo, él se despegó de mí.

-Quédate aquí, no te muevas, vuelvo por ti en un rato. – Indico y noté que estaba a punto de irse con un grupo de chicos.

-¿Qué? ¿Vas a dejarme sola aquí? Al menos llévame a casa. – Pedí lastimosamente.

-Voy a volver en unas horas. – Aclaró con limitación. Podía percibir que no le interesaba en absoluto lo que estaba diciéndole.

-No volverás... vas a dejarme aquí. – Susurre temerosa. El solo me miró fijamente, haciéndome saber que debía callarme la boca y quedarme ahí como él lo ordenaba. Entonces así lo hice. No pronuncie una sola palabra más y observé como el abandonaba el lugar con sus otros amigos. ¿Y yo? Yo no le importaba absolutamente nada. Solo me buscaba cuando necesitaba algo de mí.
De pronto sentí que algo vibraba en el bolsillo trasero de mi pantalón, era mi celular. Había olvidado que lo tenía allí. Lo tomé entre mis manos, y contemple en la pantalla que era Nicholas el que estaba llamándome. Lo atendí rápidamente, ni si quiera podía pensarlo porque aún no estaba completamente consiente de lo que hacía.

-Hola Marlene. – Oí su voz detrás del teléfono.

-¿Nick? ¿Qué hora es? – Pregunté develando que algo en mí estaba mal.

-Lo siento, sé que es muy tarde pero… espera, ¿Dónde estás?  – Dijo notándose confundido.

-En una… en una… fiesta. – Respondí cortando un poco las palabras.

-¿Estás con Brad? – Cuestiono al instante.

-No, me dejo sola. – Conteste con la verdad.

- ¿Marlene estás bien? – Pronuncio esta vez con más seriedad. Él pudo percibir que algo no andaba bien.

-Si… eso creo. – Alegué insegura. Y luego hubo un pequeño silencio entre nuestra conversación.

-¿Segura? ¿Estás sola? ¿No quieres que vaya por ti? – Cuestiono otra vez disconforme con mi incierta respuesta.  Y en aquel momento sentí algo extraño en mi pecho, era un sentimiento que me daba ganas de llorar, me causaba miedo, y a la vez me hacía sentir avergonzaba por todo lo que había hecho.

-Quisiera que vinieras por mí. – Confesé y las lágrimas no tardaron en salir resbalando desde mis ojos. Pero seguía oyendo la voz de Nicholas, que me pidió que me tranquilizara y que le intentará explicar a dónde demonios me hallaba. Afortunadamente, pude darle las indicaciones suficientes para que el lograra ubicarse. Finalizo la llamada, pero antes de hacerlo, me dijo que enseguida vendría a recogerme. No comprendía yo ni siquiera los motivos de porque estaban en mí esas insaciables ganas de llorar, y lo hacía… las lágrimas se escurrían en mi rostro, no se detenían. Creo que fue en aquel momento cuando me di cuenta que había llegado al extremo. 

Narra Nick:

Me adentré en aquella zona un poco oscura, desconocida para mí, pero lo hacía porque tenía que ayudarla a ella. Cuando escuche su voz detrás del teléfono la noté totalmente diferente, un poco asustada y algo perdida. Realmente iba a buscarla sin saber en qué estado iba a encontrarla, todas las ideas en mi cabeza eran inciertas. Por suerte, no tarde demasiado en encontrar el lugar, se notaba que ahí había una fiesta a simple vista. Había gente por todos lados, entrando y saliendo. La música a todo volumen, y claro, las luces encendidas. Estacione mi auto justo al frente, y baje de él. Entré a la fiesta, y comencé a observar hacia todos lados, con la intensión de verla a ella. Pero se me dificultaba un poco porque estaba repleto de personas por todos lados. Minutos después al fin la vi. Estaba sentada en un sofá, tenía la mirada perdida, y el maquillaje corrido por las lágrimas que se podían ver a lo lejos recorrer su rostro. Con velocidad camine directamente hacía ella.

-Marlene ¿Estás bien? – Pregunté agachándome un poco para quedar frente a frente y a su altura.

-Ahora sí. – Respondió entre suspiros, y quitándose algunas lágrimas. La miré a los ojos y comprobé que 
estaban totalmente cristalizados, que no podían encontrar tranquilidad.

-¿Puedes ponerte de pie? – Pronuncie extendiéndole mi mano para que lo hiciera con mi ayuda. Ella se aferró a mi mano,  y se puso de pie rápidamente. Pero antes de decir alguna palabra, solo se expresó abrazándome fuertemente. Apoyo la cabeza contra mi hombro, y comenzó a llorar desconsoladamente.

-Tranquila… tranquila, todo está bien. – Susurre a su oído mientras acariciaba su espalda y su cabello con suavidad, y al mismo tiempo la escuchaba llorar, y sentía mi hombro humedecido por sus lágrimas.

-Lo siento, Nick. Perdón, perdóname por esto. – Expreso mostrándose avergonzada, separándose un poco de mí.

-Shhh… - Indique que hiciera silencio. – No pasa nada ¿sí? – Aseguré para darle un poco más de seguridad. Pero ella solo se quedó en silencio. – Marlene, tienes que decirme si tomaste algo. Necesito saber que de verdad estás bien. – Pedí. - ¿Tomaste algo? – Pregunté seguido.

-Si… - Balbuceo un poco.

-¿Qué fue lo que tomaste? ¿Lo recuerdas? – Cuestione otra vez con suavidad. Realmente me preocupaba, y lo trataba como un tema serio. Pero no quería mostrarme enojado frente a ella, no quería asustarla más.

- Brad… me dio unas pastillas. – Confeso. – Y luego agua… creí que era solo agua pero tenía algo raro. – Acotó memorizando lo que había ingerido. Y luego de oírla todo me quedo más que claro… todo eso que consumió eran puras drogas. No había otra palabra para definirlo, más que decir que eran de esas sustancias casi venenosas, casi letales, esas sustancias que te destruyen. – Lo siento… yo no quería hacerlo realmente. – Comenzó a disculparse otra vez, y también la detuve.

-Está bien, está bien Marlene, no tienes que disculparte. – Dije comprendiendo sus palabras. – Vamos a ir a casa ¿sí? ¿Puedes seguirme?  – Indique cálidamente. Ella hizo un gesto de aceptación, y la tomé de la mano para guiarla hacia mi auto. Allí permití que ella subiera primero, abriendo la puerta del coche, y luego me ubique yo en mi asiento, empezando a conducir hacia mi casa. Marlene estaba bajo los efectos de esas drogas, y no iba a dejarla sola en su casa, en ese estado. Es por eso que decidí llevarla a la mía. Ella ni si quiera me pregunto a dónde íbamos, solo me seguía a mí. Entramos a mi casa, y la lleve hacia a mi habitación.

-Dormirás aquí ¿está bien? –Enseñé señalando mi cama.

-Sí. – Respondió. - ¿Y tú que harás? – Preguntó.

-Dormiré aquí, en un colchón. – Dije mirando hacia el piso. Ella solo sonrió tranquila, se quitó sus zapatos, y se acostó sobre la cama. Se posiciono de costado, pero aun no cerraba sus ojos. Se había quedado mirando hacia la nada, y supuse que estaba pensando en algo. Busque el otro colchón que tenía a un lado, y lo ubique justo al lado de mi cama, sobre el piso. Fue en el momento en el que me acosté, cuando ella miro hacia abajo, y volvió a hablar.

-Gracias Nick… - Expreso aferrándose suavemente a mi mano. Y revelando ante mí las cicatrices en su muñeca. – Gracias por dejarme estar contigo. – Agregó sin soltarme. Y cuando termino de pronunciar la última frase, cerró sus ojos con calma y se quedó sosteniendo mi mano. Me quede vinculado de esa manera a ella, observándola mientras descansaba, acariciándola con ternura, con cariño. Y aunque el sueño me venció, nuestras manos quedaron allí entrelazadas, hasta la mañana cuando abrí los ojos, y todavía seguía contemplándola, viéndola dormir como un ángel. 

Narra Kevin:

El día después de hablar con Lindsay, las dudas habían quedado haciendo eco en mi cabeza. Tenía la necesidad de investigar exactamente lo que había pasado. Es por eso que espere a que llegue Amy, y apenas apareció ante mí, le dije que quería hablar con ella, y se quedó así podíamos conversar con tranquilidad.

-Amy… quiero preguntártelo de nuevo. ¿Qué paso con Lindsay realmente? – Pregunté con la intención de que esta vez respondiera con la verdad.

-Nada Kevin… ya te lo dije. ¿Por qué te preocupa tanto esa chica? – Cuestiono curiosa.

-Nada en especial… es una amiga de mi infancia y por eso quiero saber lo que de verdad ocurrió. No creo que se haya ido sola como si nada. – Insistí. Pues sentía que mi futura esposa estaba ocultándome algo.

- ¿Por qué insistes tanto mi amor? ¿Estás desconfiando de mí? – Expreso tornándose un poco más alborotada.

-No, no dramatices tanto. Solamente te estoy pidiendo que me digas la verdad. – Pedí nuevamente.

-¿Quieres saber que paso? ¿No? Bueno, yo la eche, yo le dije que se fuera, que no quería verla más por aquí. ¿Y sabes por qué? Porque no soportaba que tuviera sus ojos todo el tiempo sobre ti. No despegaba su mirada, no se alejaba de ti. Esa chica no me inspira confianza, y deberías entenderme. – Lanzo finalmente, al parecer, confesando la verdad. Realmente eso me molesto demasiado. Hizo todo así, sin consultarme. Pero preferí no reprocharla, ni decirle nada que pudiera lastimarla, así que solo cerré la boca. Necesitaba pensar si lo que mi novia me estaba planteando era cierto, o si tan solo eran puras suposiciones e imaginación de ella.

Narra Emma:

Esa noche me desperté en la madrugada demasiado alterada. Otra vez uno de esos sueños, esas absurdas y escalofriantes pesadillas volvían a aparecer en mí, otra vez estaba viviéndolas, y me asustada, realmente era preocupante. Solían aparecer muchos días seguidos, o luego pasaban meses sin tenerlas, y cuando creí que ya estaba superado regresaban otra vez.  Es por eso que esa misma mañana me levanté de la cama, y fui directamente a pedirle el día libre a la mayor encargada del hogar. No podía trabajar ni hacer las cosas bien con toda esa angustia golpeando dentro de mí. Tenía que hacer algo por mí, intentar solucionar mis problemas desde otro lado. Pero había solo una cosa que de verdad me ponía mal, y me inquietaba todo el tiempo… y era saber la verdad sobre mis padres. Soy huérfana, crecí en un hogar de niños, pero nunca pudieron explicarme con exactitud como llegue allí, y porque me dejaron. Nunca pudieron decirme el nombre de mi padre, o el nombre de mi madre. Y cada día que pasaba, me desesperaba aún más. No podía seguir permitiéndome perder el tiempo. Es por eso que ese día estaba completamente decidida a comenzar con todo. En primer lugar, pensé en llamar a Ashton. Pero supuse que estaba trabajando o estudiando, porque era un muchacho muy ocupado. Es por eso que me decidí en pedirle ayuda a Joseph.  Marque su número un tanto insegura, porque realmente no quería interrumpirlo, ni molestarlo.

-Hola, Emma. – Pronuncio Joe.

-Joe… - Balbucee un poco.- Te llamaba para… - Intenté decir pero de repente me puse muy nerviosa y no pude seguir hablando.

-¿Necesitas algo Emma? – Pregunto el ofreciéndome su ayuda.

-No… bueno, en realidad yo… tenía ganas de hablar con alguien. – Exprese tímida.

-¿Y te gustaría hablar por acá o quieres que vaya a verte? – Cuestiono atento.

-Tal vez… quizás sería mejor en otro lado. – Propuse.

-Te invito a tomar un helado. – Dijo notándose entusiasmado, y una sonrisa nació en mi rostro, que lamentablemente, él no podía ver en aquel momento. Me alegraba, me encendía saber que tenía gente con la cual podía contar, que se preocupaba por lo que me sucedía, y que realmente quería ayudarme. Joseph no solo me daba confianza, sino que también me hacía sentir algo que jamás había sentido por alguien.



[ Hola!!Acá les dejo el capítulo 10. Bueno, creo que la novela se está poniendo más "buena" y está tomando forma (?) JAJA, gracias por todos los tweets lindos que me mandan, son lo mejor <3]










viernes, 26 de octubre de 2012

Capítulo 9.


Capítulo 9

Narra Emma:

El día después de la cena con Joseph y sus amigos, me decidí finalmente en llamar a Ashton. Con tan solo imaginar que existía la posibilidad de tratar aquel problema que tanto me agobiaba, me sentía feliz. Era la primera vez que alguien se había interesado en ayudarme. Quedamos en encontrarnos a las cuatro de la tarde, en su casa. Cuando llego la hora, me encargue de dejar todo en orden en mi trabajo, y luego partí hacia la casa de mi solidario amigo.  El cual me atendió y me hizo ingresar a su casa apenas toqué el timbre de su hogar.

-Siéntate, Emma. – Dijo señalando los sillones que se hallaban en el living de su casa. Y así lo hice. – Bueno… ¿Cómo estás? – Pregunto atento.

-Bien. – Respondí. – Un poco nerviosa… no lo sé, jamás hable esto con nadie. – Confesé.

-Solo habla… tranquila. Estoy aquí para ayudarte. – Dijo sereno, y yo le sonreí levemente. – Bien, cuéntame que es lo que pasa. – Pidió.

-En realidad no sé mucho sobre eso.- Reí un tanto nerviosa. – Parece estúpido… - Musite y justo el me interrumpió.

-No, no es estúpido. – Corrigió. – No tengas miedo de contarme, no voy a reírme, en serio. – Expreso dándome aún más confianza. – Por lo que vi ayer, me di cuenta que es el fuego lo que te altera, es decir, cuando hay una gran cantidad. ¿No es así? – Empezó a hablar para que yo pudiera despegarme de mi timidez, y así lo hice.

-Es algo así como una fobia… me pasa lo mismo que a una persona que tiene fobia a las arañas, o a los lugares cerrados, solo que mi problema es con el fuego. ¿Es extraño, no? -

-Es algo… poco común. Es decir, lo que a ti te pasa tiene un nombre, y es arsonfobia. – Revelo y yo me sorprendí ante su sabiduría.

-¿Y… puedo saber por qué tengo eso? – Pregunté con intriga.

-No hay un motivo exacto. – Contesto. – Pero  una de las razones puede ser que hayas sufrido alguna situación que te marco, donde el fuego haya estado presente. ¿No recuerdas nada? – Explico detalladamente. Y al realizarme esa pregunta, me quede pensando unos minutos, pero no podía memorizar ningún recuerdo claro sobre lo que él me pedía.  Solamente había un sueño, algo que solía soñar casi todas las noches.

-No tengo recuerdos claros…  – Aseguré. – Pero si hay un sueño que me visita casi todas las noches. Es como si yo estuviese en un gran lugar donde nadie puede oírme y solo hay fuego. Desde que tengo memoria sueño lo mismo. Es desesperante.  – Conté claramente sobre aquel misterio.

-Emma, no te asustes, pero tal vez ese sueño sea algún recuerdo bloqueado. Algo que te ocurrió cuando eras muy pequeña,  y que tu mente lo haya bloqueado porque no fue una agradable experiencia. Por ahora, no puedo hacer más nada. Solo intenta recordar todo lo que puedas. – Expreso. Yo lo mire comprendiendo lo que estaba diciendo.

-Si… entiendo. – Dije. – Apenas recuerde algo te lo diré. – Agregué.

-Perfecto. – Respondió el.  Antes de irme, tomamos un café, y luego regrese a mi trabajo para seguir con mi rutina. Al menos había avanzado unos pasos en mis problemas, y podía sentirme un poco más segura porque sabía que tal vez pronto encontraríamos una solución.

Narra Joe:

Cuando el sol ya se estaba ocultando, Ashton llego a mi casa normalmente. Caitlin estaba allí también, pero cuando vio que mi mejor amigo llego, ella decidió marcharse. Me dijo que tenía cosas que hacer así que nos despedimos rápidamente y abandono mi hogar.

-¿Qué hacían? – Preguntó Ashton algo curioso. – Por lo que veo… volviste con Caitlin. – Supuso ciertamente.

-Estamos en eso. –Respondí con una pequeña sonrisa. 

-Bueno… me alegro. Si es que tú te sientes bien. – Me felicito pensando en mi bienestar. Pero luego de seguir conversando, paso algo que me desconcertó bastante. Yo solo mencione que estaba aburrido, y que tenía muchas ganas de hablar con Emma, y Ashton realmente me miro, digamos que… mal.

-¿Qué te pasa? – Cuestione completamente desconcertado por su actitud.

-Amigo, estás haciendo las cosas muy mal, no juegues con ella. – Indico y parecía… enojado.

-No estoy jugando con ella. – Negué. – Es mi amiga, quiero hablar con ella, me cae bien. No voy a hacer nada malo. – Aclaré intentando que  Ashton se tranquilizara un poco.

-Está bien… no importa. Disculpa que te haya tratado mal.- Se disculpó. – Pero es que hoy estuve hablando con ella, y me conto muchas cosas. – Reveló. – Es como una chica muy frágil pero muy fuerte a la vez. – Comenzó a contar. Yo escuchaba todas sus palabras, con mucha atención, pues temía que Ashton estuviera sintiendo otras cosas por Emma. No sé porque, pero la sola idea de pensarla con un chico, me molestaba de una manera tan incómoda. Mientras escuchaba hablar a mi mejor amigo, me pregunté a mi mismo ¿Qué demonios estaba haciendo con mi vida? Y de repente tuve ganas de empezar a ser sincero conmigo mismo y con mis sentimientos. Las palabras de mi amigo quedaron retumbando en mi cabeza haciéndome reflexionar sobre lo que estaba haciendo, y de la manera en la cual estaba manejándome. Todavía quedaba tiempo de comenzar a hacer las cosas bien.

Narra Marlene:

Luego de hablar por la madrugada con Nicholas, caí rendida a mi cama, y dormí hasta las doce del mediodía. Cuando desperté, en mi casa no había nadie. Pero eso era normal, mis padres siempre tenían cosas “importantes” que hacer, y ni siquiera se preocupaban por dejarme algo de comer en la heladera. Así que solo me alimente con unas masitas que halle de casualidad, realmente la alacena estaba completamente vacía.  Tampoco tenía nada que hacer, solo encendí la televisión y busque algo entretenido para ver. Estuve como unos 20 minutos ahí en frente, hasta que oí que tocaban la puerta de mi casa. Me levanté y abrí, sin saber que me iba a encontrar con mi “novio.”

-Brad. – Pronuncié. - ¿Qué haces aquí? – Cuestione algo sorprendida.

- Vengo a verte. – Respondió al mismo tiempo que ingresaba a mi casa sin mi permiso.

-Yo no quiero verte. – Conteste seca.

-¿Por qué? – Pregunto tornándose más serio.

-¿Qué le dijiste a mi padre sobre Nicholas? ¿¡Que rayos le dijiste!? – Cuestione mostrando mi enojo.

-Nada. Le dije un par de cosas… Ese chico te está alejando de mí, te va a alejar de tu familia, yo sé muy bien lo que busca ese idiota. – Menciono furioso.

-No lo conoces. – Lancé sin vueltas. – No sabes nada sobre él.  –Continúe.

-¿Vamos a discutir por culpa de ese tarado? Escúchame, yo estuve contigo siempre – Comenzó a reprochar y me tomo fuertemente del brazo para que no me alejará de él. – Te soporte durante ¡tres años! ¡Tres años! 

– Expreso haciéndome sentir despreciada.

-Brad… Brad suéltame. – Pedí entre sus gritos, pero él seguía reteniéndome con fuerzas.

- ¡Si yo te dejo vas a quedarte sola, y lo sabes muy bien! – Continúo atormentándome. - ¿Quieres quedarte sola? ¿¡Quieres quedarte sola estúpida!?  - Cuestiono insistentemente, mirándome con rabia.

-No… no. – Musite. – Suéltame ya. – Pedí nuevamente, y esta vez realice un movimiento brusco que provoco que Brad se alejara un poco de mí, finalmente dejándome libre de sus garras. Luego de esa discusión solo me quede en silencio. Fue un episodio completamente horrible. – Entonces empieza a hacer lo que yo te digo ¿Entendiste mi vida? – Aclaró con ironía. Yo solo respondí “si” con un breve gesto. No tenía intenciones de seguir discutiendo absolutamente nada con él. Me sentía débil, vulnerable, estúpida. Me costaba admitir que en lo más profundo de mí ser sentía temor cuando Brad se comportaba de esa manera y se tornaba agresivo. Estaba solo en mi casa, sola y con él. No quise llamar a Nicholas, porque no quería que se entrometiera y saliera lastimado. Tal vez lo mejor era alejarme de él, por su propio bien. Luego de estar un largo rato sin dirigirnos palabras con Brad, él se acercó finalmente a hablarme.

-Extraño los viejos tiempos. Extraño que salgamos juntos de fiesta, por ahí. – Expreso acercándose a mí.

-¿Qué quieres decir con eso?  - Pregunté algo confundida. Y en ese momento el abrió su mano, mostrándome una bolsa con pastillas color blanco pálido. Esas pastillas que me tranquilizaban, aquellas que me hacían sentir ligera, casi volando. Las que fueron mi única solución durante un largo tiempo, y las que todavía me costaba dejar. Hacía tiempo que no me acercaba a ellas, pero hubo un tiempo donde tan solo eran como dulces inocentes para mí. Las mire de reojos, dudando de tomarlas o no hacerlo. El dolor latía en mí tan fuerte, que haya la necesidad de aceptar aquella peligrosa propuesta de Brad.

-¿Qué dices? Tomamos algunas… luego bebemos algo, y vamos a una asombrosa fiesta aquí cerca. - Dijo revelando su peligrosa pero tentadora propuesta. Lo pensé un par de veces un poco insegura… pero finalmente me decidí en seguirlo. ¿Qué más quedaba? Mis padres me habían prohibido ver a Nicholas, la única persona que podía llegar a cambiar la vida. Sin un amigo cerca como el, volvía a el pozo oscuro en el que siempre estuve, y en el que seguramente estaré para toda mi vida.

Narra Kevin:

La repentina desaparición de Lindsay había sido bastante extraña. Me pareció muy raro que solo hubiera hablado con Amy, y conmigo no. Mi novia me dijo que Lindsay renuncio porque al parecer, sintió que todo era demasiado trabajo para ella. Pero había algo que no me convencía… tenía muchas dudas. Había visto a mi amiga muy feliz y conforme en ayudarme con  mi boda, no podía entender porque quiso dejar todo y ni si quiera haya querido hablar conmigo. Es por eso que apenas pude puse en marcha mi automóvil, y me dirigí hasta su casa… a encontrarle respuestas a mis preguntas. Toqué el timbre de la casa, y en unos minutos ella me encontró allí, y la expresión en su rostro cambio totalmente… se sorprendió.

-Kevin… - Musito. – Que raro ¿Qué haces aquí? – Pregunto con intriga.

-Vengo a preguntarte algo. – Dije rápido.

-¿Qué? – Largo con prisa. Sentía que de alguna manera no quería conversar como siempre lo hacíamos.

-¿Por qué renunciaste? – Cuestione sin dar más vueltas. – Sé sincera, por favor. – Pedí al instante. Ella solo suspiro un par de veces y tardo un poco en contestar.

-Kevin yo… hable con Amy. Y renuncie en realidad porque creo que es lo conveniente para todos. – Respondió algo indecisa.

-¿Por qué? ¿Qué hay de malo? – Regrese a cuestionar aun confundido. Todavía no podía aclarar nada en mi cabeza.

-Seré lo más sincera posible. – Dijo. – No quiero tener problemas con nadie, no me gusta pelear, odio las confrontaciones. Si quieres saber lo que de verdad paso, pregúntale a tu novia. – Expreso algo… creo que parecía un poco enojada y decepcionada.

-¿No vas a decirme más nada? – Pregunté desconcertado.

-No. – Respondió seca. Luego me saludo haciendo un gesto con su mano, y cerró la puerta de su casa, dejándome allí, un más confundido, con más dudas que las que tenía al comienzo. No podía comprender la situación. Estaba seguro que había algo más, y que nadie iba a decírmelo.



lunes, 8 de octubre de 2012

Capítulo 8.


Capítulo 8
“Haría lo imposible, por quedarme cerca de ti.”

“Es tan molesto y aterrador que la vida nos aleje de aquellas personas que nos hacen tan bien. Es como si alguien se encargara de estorbarnos a cada momento, y que de ninguna manera nos dejen quedarnos cerca de esa persona. Pero nosotros somos tan fuertes, tan luchadores, que somos capaces de pelear contra todo, de hacer lo que sea por quedarnos ahí, inmóviles, pero felices al lado de aquel ser humano que nos llena la vida de luz, que hace todo mejor.”

Narra Marlene:

Luego de que Nick se retiró de mi casa, dejándome sola en mi habitación, suspire antes de ir hacia abajo. Mis padres estaban allí, esperándome para hablar, seguramente para reprocharme algo. Y realmente no tenía fuerzas para pelear, ni discutir. Ya había sido demasiado con el golpe que Brad le dio a Nicholas. Mi cabeza no quería tolerar más por ese día. Pero no tenía otra opción que ir y enfrentar a mis padres. Tal vez después de eso podía seguir tranquila. Así que baje las escaleras, hasta encontrarme en la sala con mi padre, y mi madre.

-¿Qué pasa ahora? – Pregunté mostrándome  cansada.

- Vamos a hablar seriamente, Marlene. – Pronuncio mi padre y lo mire fijamente para que largara lo que tenía para decir. – Estuve hablando con Brad hoy… - Empezó a hablar. Y lo interrumpí porque esas palabras me irritaron demasiado.

- Si van a hablarme de Brad, prefiero subir ahora mismo a mi habitación y quedarme ahí de por vida. –  Dije enojándome cada vez más.

-Mira, si no quieres escuchar solo diré un par de cosas y te irás. Desde hoy tienes terminantemente prohibido volver a ver a ese chico… Nicholas. – Indico con seriedad y yo lo observe complemente confundida.

-¿¡Que!? ¿Eso por qué? ¿Se volvieron locos? – Exclame elevando mi tono de voz. Puedo jurar que no comprendía nada de lo que estaban diciendo.

-Ese chico lo único que va a traerte son problemas. – Menciono mi mamá intercediendo en la discusión.

-Es por eso que si lo vuelves a ver, tendremos que tomar otras medidas, Marlene. Y sabes que lo haremos si no obedeces. – Amonesto mi padre finalizando la disputa. Y no tuve otra opción que bajar la mirada, y subir a mi cuarto sin pronunciar una sola palabra más. Estaba un tanto impactada porque no entendía la razón de aquella decisión que habían tomado recientemente mis padres. Lo más probable era que Brad infecto sus cabezas de alguna manera, seguramente invento mentiras sobre Nicholas. Y claro, ellos confían ciegamente en él y por eso le creen. Pero no solo estaba impactada, también sentía un tremendo sentimiento de odio y rencor por dentro… ellos siempre están ausentes. No les importa lo que siento, lo que necesito, ni lo que yo quiero hacer. De lo único que se encargaron fue de darme un techo y comida, pero jamás se tomaron el tiempo de escucharme, o de preguntarme mi opinión.  Realmente nunca actuaron como deberían, y Dios… ¡Son mis padres! ¿Cómo puede ser que un sujeto como Brad tenga más importancia que yo, que soy su hija? Pero también en ese momento me detestaba a mí misma, y sobre todo a mi maldita cobardía, a mi enferma manera de callarme la boca y nunca expresar lo que siento en el momento indicado. Hacía años que estaba junto a Brad, y cuando comencé a sentirme infeliz, jamás lo dije. Aunque me siento muy incomoda a su lado, no tengo el valor de dejarlo, no tengo el coraje de decirle que ya no lo amo. Y tampoco tengo la valentía de decírselo a mis padres. Y creo que jamás la tendré… no creo en mí misma, en absoluto. Estuve como media hora lamentándome, arrojada sobre mi cama, intentando encontrar una solución, hasta que mi teléfono celular sonó y lo atendí inmediatamente. 

-Marlene… ¿Cómo estás? – Pregunto Nicholas con preocupación.

-Escucha, estoy bien. Pero no puedo hablar contigo ahora… perdón. – Dije intentando finalizar la conversación.

-¿Pero qué… paso algo malo? – Cuestiono.

-No, estoy bien. Luego te llamo, no te preocupes por mí. – Conteste dándole un fin a la llamada, sin que él pudiera hablar otra vez, dejándolo desconcertado. Pensaba llamarlo en la madrugada, cuando mis padres estén durmiendo y no puedan oír lo que hago o lo que hablo.  Aunque ellos me prohibieran ver a Nicholas, yo no estaba dispuesta a perder mi amistad con él y no iba a dejar de hablarle sin motivos.  Así que deje que pasaran algunas horas, hasta que el silencio se adueñó de mi casa, y noté que todo estaba quieto. Mis padres dormían con la puerta cerrada, y solo estaba ahí, yo. Podía hablar con tranquilidad. Tomé mi celular y pulse los botones directamente para llamar a Nicholas, que tardo tan solo segundos en contestarme.

- Aquí estoy Nick. – Pronuncié.

-¿Qué es lo que ocurre? – Pregunto el confundido.

-No puedo verte más. – Lancé. – Mis padres me prohibieron verte. – Acoté angustiada.

-¿Qué? No entiendo… ¿Por qué hicieron eso? – Cuestiono sin poder comprender la situación.

-No lo sé… en realidad Brad le metió a mi padre ideas estúpidas en la cabeza. Hablo mal sobre ti. Quise arreglar las cosas, pero ni si quiera me escuchan. – Conté entristecida. Y por unos minutos la conversación se transformó solo en silencio. – Nick… no quiero perderte. – Agregue con sinceridad.

-Marlene, no vas a perderte. Me encargaré de que sigamos en contacto como sea, te lo prometo. -  Juro con ternura y comprensión. – Tú prométeme que vas a cuidarte. ¿Está bien? – Indico.

- Me cuidaré. – Dije con seguridad. - ¿Tu cómo estás después de lo que paso? – Pregunté.

-Ya casi no me duele nada. – Contesto.

-Me alegro por eso. Realmente me quede muy preocupada. – Exprese con sinceridad.

-Si estoy bien es porque tú me curaste a tiempo.- Pronuncio un tanto serio y bromeando.

-Era lo mínimo que podía hacer por ti. – Exclame. Y justo en ese momento comencé a oír ruidos en el pasillo de mi casa. – Nick… creo que alguien está dando vueltas, no podemos seguir hablando. – Mencione tratando de finalizar la llamada.

-Marlene… - Dijo.

-¿Si? – Pronuncie dándole pie para hablar rápido.

-Te quiero. – Expreso y sentí que el tono de aquellas palabras era verdadero, real.

-Yo también. – Correspondí el sentimiento, con una sonrisa en mi rostro, que lamentablemente él no podía ver. Y sin decir más nada, finalizamos la conversación. Si no hubiera sentido aquellos ruidos, tal vez hubiéramos pasado toda la madrugada conversando. Nicholas me alegraba la vida.

Narra Emma:

Me sorprendió la llamada de Joe al día de siguiente de haber mantenido esa profunda conversación. Nunca pensé que él estuviera tan interesado en volver a verme. Además sabía que tenía algo así como una novia, y por lo que entendí, el todavía trataba de tener una relación estable con ella. Pero aunque no lo creyera, Joseph me había invitado a cenar en su casa, pero esta vez, su familia no estaría presente. Era así como una cena de amigos, donde estaríamos Joseph, Ashton y yo, y otras personas que no conocía.  Me pareció algo divertido y tranquilo, así que acepte sin problemas. Llegué a su casa cerca de las nueve de la noche, y ellos recién comenzaban a hacer la comida. Solo estaban Joe y Ashton, los demás llegarían más tarde.  Denise me abrió la puerta, y me acompaño hacia donde se encontraban los chicos.

-¿Puedo ayudar en algo? – Pregunte ofreciendo mi ayuda, al mismo tiempo que los sorprendía.

-¡Emma, viniste! – Expreso Joe sonriendo. – Ashton no sirve como ayudante, así que mejor ayúdame tú. – Menciono bromeando.

-No es mi culpa que no te guste como ayudante. – Respondió su mejor amigo continuando el chiste. Y creo que en ese momento quedamos todos en silencio hasta que yo hable para romperlo.

-No sabía que cocinabas. – Dije asombrada.

-Bueno, al menos existe algo que sé hacer ¿no? – Contesto el con humor.

-Realmente lo hace muy bien. – Intercedió Ashton.

-Me muero por probar tu comida. – Pronuncie sincera, y pensándolo bien, también soné un poco hambrienta.

- Tranquila lindura, en una hora estará todo completamente listo. – Expreso intentando calmar mi apetito, y reímos al unísono.  Mientras el cocinaba, seguíamos conversando, bromeando, riéndonos de algunas cosas, pasando un buen rato. De repente, creo que fue una distracción por parte de todos, comenzamos a sentir olor a quemado, y de repente observamos el fuego sobre la cocina. Fue un estúpido descuido. Miré la escena temerosa, y realmente me bloqueé frente a eso, comencé a sentirme muy mal. Extrañamente, siempre me ocurría lo mismo. Cada vez que me hallaba cerca de mucho fuego, o una cantidad considerable, empezaba a temblar, a sentir miedo y simplemente tenía que irme lo más lejos posible para volver a sentirme bien. No comprendía porque me invadían esa seria de emociones.

-¿Emma estás bien? – Pregunto Joe que noto aquel estado que había adquirido en tan solo unos segundos, mientras Ashton buscaba un elemento para detener el fuego.

-Joe, llévala afuera, yo me hago cargo de detener esto. – Indico su mejor amigo, que por lo que sabía, era un experto en casos como estos, pues era bombero.  Joseph tomo mi mano con suavidad y juntos fuimos hacia el patio trasero, y ahí finalmente pude volver a respirar, a recuperar el aire.

-¿Qué ocurre Emma? ¿Por qué te pusiste así? – Pregunto con preocupación. Y yo lo miré con los ojos cristalizados, y temerosos. – Hey, está todo bien. No pasa nada. – Expreso en un tono más suave, tratando de que yo regresará a mi estado más tranquilo.

- Ni si quiera yo sé porque me pongo así. – Mencione cuando finalmente pude respirar. – Siempre que pasan cosas como estás siento una angustia, una horrible sensación que se apodera de mí. No hay explicación, no sé porque me sucede. – Explique un poco perturbada.

- Emma, ya está, ya no te preocupes porque todo está bien. – Repitió otra vez Joseph y sonreí levemente.

-Si… todo está bien. – Murmuré.  Y segundos después Ashton se hizo presente entre nosotros, indicándonos que ya todo estaba arreglado, pero que la comida estaba perdida. Así que para no suspender la cena, porque los invitados estaban a punto de llegar, pedimos unas pizzas al delivery.

-Es una lástima que no puedas saborear mi deliciosa comida. – Bromeo Joe nuevamente.  – Pero te prometo que otro día te invitaré a cenar. – Acotó y yo dije que aceptaría encantada. Minutos después de eso empezaron a llegar invitados. Primero aparecieron tres muchachos, Cooper, Austin y Chris. Justo cuando vimos ingresar al último nombrado, Ashton se acercó a Joe para susurrarle algo.

-¿Qué hace Chris aquí? -  Pregunté pareciendo molesto.

-Yo no lo invite, sabes que jamás lo haría. Tampoco lo soporto. – Respondió Joe un poco confundido. Yo solo los observe sin decir nada. De los tres jóvenes, Chris era el más apuesto. Era de contextura física fuerte, tenía el pelo rojizo, y los ojos grandes y de color azul cielo. Su sonrisa también era encantadora. Pero solo lo sentía hablar muy poco. Recién empezamos a comer cuando llegaron las tres chicas, entre ellas Caitlin, la famosa Caitlin. Tenía entendido que tenía algo especial con Joe, pero que en ese momento estaban un poco distanciados. Tras ella venían tres de sus amigas, Ann, Gina e Isabella. No las conocía tampoco, pero parecían ser simpáticas. Mientras cenábamos, conversábamos entre todos, y reíamos de algunas anécdotas que contaban. Luego de devorar esas pizzas, llegó el turno del postre, el cual era helado. Hasta ahí todo iba perfectamente bien. Pero comencé a sentirme un poco incomoda unas horas cuando fuimos hacia el living, y de la nada se formaron algunas parejas. Joe nos dejó en claro que se estaba reconciliando con Caitlin, Ashton hablaba con la chica llamada Ann, mientras los otros dos jóvenes coqueteaban con Gina e Isabella. Por lo tanto, solo Chris y yo quedábamos solos.  Estábamos un poco alejados, pero cada tanto podía receptar una de sus miradas sobre mí.

- ¿Quieres ir afuera? – Propuso Chris para cambiar un poco de ambiente. Yo ni siquiera hable, simplemente 
acepte levantándome de mi lugar, y dirigiéndome hacia la puerta de salida. Pero segundos antes, note como Joseph se detuvo de besar a Caitlin, y observo como Chris y yo salíamos juntos. Minutos después, cuando nos encontrábamos conversando en la vereda, Joe apareció entre nosotros dos.

-¿Qué hacían? – Cuestiono con una sonrisa amistosa.

-¿Tu qué haces aquí? – Conteste con una pregunta.

-Nada en especia… necesitaba aire. – Respondió un poco nervioso.

-¡Joe! ¿Qué están haciendo aquí afuera? – Exclamo Caitlin que estaba justo en la puerta de la casa.

-Ya voy cariño. – Pronuncio. - ¿Vienen adentro conmigo? Dicen que hoy va a llover. – Dijo sin sentido, 
pues en el cielo no había ni una sola nube. Realmente era una noche hermosa.

-Luego vamos, ve tú que tu novia te llama. – Conteste un tanto cortante. Y al instante Joseph volvió a alejarse de nosotros. Pero a los pocos minutos regreso, aunque esta vez, junto a Ashton.

-Ashton tiene que ir a su casa, viven para el mismo lado, puedes ir con el ¿no? – Propuso poniéndome irremediablemente en aprietos. No quería ser grosera con Ashton de ninguna manera. Chris miraba la situación un poco cansado. No entendía nada.

-Lo siento Chris, pero ya se está haciendo muy tarde y tengo que trabajar. – Me disculpe.

-No hay problema, tengo tu número, te llamo pronto linda. – Respondió despidiéndose de mí. Y yo sonreí.

-Vamos Ashton. – Exprese. – Adiós Joe, pásala bien con tu novia. – Agregué y comencé a caminar en dirección a mi hogar, alejándome de todos, con Ashton a mi lado. Esa noche Joseph había adaptado una actitud tan estúpida, tan egocéntrica… sentía que por momentos me caía pésimo. Camine junto a Ashton al principio en silencio, pero luego el comenzó a hablar y entramos un poco más en confianza.

-¿Estás mejor después de cómo te pusiste hoy?- Preguntó.

-Sí, lo estoy. No sé porque me ocurre cada vez que tengo mucho fuego cerca. – Conté.

-Sabes Emma, yo sé tratar con ese tipo de problemas. Cuando quieras podemos hablar mejor. – Propuso solidariamente. Y realmente sentí un poco de alivio, porque sentía que al fin había encontrado una persona que pudiera comprender y ayudarme con ese problema.

-Sería realmente un alivio que pudiéramos tratar mi problema.- Conteste con entusiasmo.

-Mañana si tienes un tiempo libre llámame y arreglamos como encontrarnos. ¿Te parece? – Indico.

-Te llamaré, estoy segura. – Acepte su propuesta agradable. Luego caminamos unas cuadras más, hasta llegar a mi hogar, donde me despedí de Ashton e ingrese directamente hacia mi pequeña habitación para dormir y descansar plácidamente. Había sido un día realmente extraño.

Narra Lindsay:

El día después de la reunión con Kevin y Amy, recibí una llamada de ella. Quería verme a solas, para conversar un poco más sobre toda la situación. Nos encontramos en un bar del centro, y llegue súper puntual, antes que ella, que llego minutos después. 

-Hola, Amy. – Dije saludándola.

-Hola Lindsay, voy a ser rápida y concisa. – Pronuncio.

-Si ¿Qué sucede? – Pregunté un poco confundida.

-Kevin, mi futuro esposo. – Contesto y yo la miré doblemente confundida. – Si, no te hagas la que no entiendes. – Acotó.

-¿Perdón? ¿De qué estás hablando? – Exclamé.

-Kevin. Sí, sé que es un hombre muy apuesto, es tierno, caballero, tiene dinero, y es el hombre que cualquier mujer quisiera tener. – Comenzó a hablar con rapidez y en un tono algo amenazante.

-¿Y eso qué? – Cuestione dislocada.

-Es mío, Kevin es mío. – Repitió como si yo no pudiera comprender.  Y yo lance una carcajada porque realmente me causaba gracia lo que estaba diciendo.

-¿Me hiciste venir hasta aquí solamente para decirme eso? – Pregunté.

-No te hagas la graciosa. – Me cortó. – Espero que no estés intentando conquistar a Kevin porque 
realmente la pagarás muy caro. – Amenazó tratando de causarme temor.

-¿Por qué estás tan alterada? Kevin ¡Va a casarse contigo! Preocúpate por eso ahora, no de amenazarme. 
– Aconseje con ironía.

-Es por eso que estoy asegurándome que ninguna insolente como tú se le acerque. – Expreso con furia en su mirada. Todo eso de verdad me tomaba por sorpresa. Desde que volví a ver a Kevin, supe que estaba a punto de casarse, y de ninguna manera intente seducirlo o conquistarlo. Solamente teníamos una linda amistad.

-Me estás faltando el respeto. – Aclaré también enojándome un poco.

-Renuncia. Dile a Kevin que no puedes organizar nuestro casamiento. – Ordeno casi obligándome a que lo hiciera.

-No lo sé… no encuentro una excusa suficientemente buena. Él no me creerá y tendré que decirle que me amenazaste. -  Respondí acabando con todo su plan y sus expectativas. Tomé mi bolso, y camine en dirección a la puerta de salida, mientras ella me observaba un tanto sorprendida y desconcertada por la forma en que había reaccionado. No iba a permitir que una mujer presumida como ella me hiciera sentir mal. No lo merecía porque realmente tenía buenas intenciones para ellos. 

[¡QUE CAPÍTULO! Creo que paso de todo.... ¿Que pasará con Emma y Ashton? ¿Lindsay le dirá a Kevin que Amy la amenazo? ¿Marlene elegirá nuevamente a Brad, o se la jugará por Nick? CUANTAS DUDAS, jaja. Espero que les haya gustado, y muy pronto el capítulo 9. Gracias por todo. <3]

martes, 18 de septiembre de 2012


Capítulo 7
“Sé que las apariencias pueden ser engañosas, pero sé que vi una luz en ti.”

“Los malos momentos forman parte de la vida. Tal vez no siempre nos traigan sensaciones muy agradables… Pero, imaginen una vida donde siempre todo esté en orden, todo a la perfección, y sin errores… Sería todo monótono, aburrido.  Nunca sentiríamos la hermosa sensación de ver salir el sol después de una tormenta, nunca podríamos disfrutar a pleno de la felicidad, conoceríamos tan poco… Aunque no siempre podamos pensarlo de esta manera, tenemos que saber que después de todo, los malo momentos traen cosas buenas… siempre habrá esperanza.”


Narra Kevin:

Realmente, termine un poco agotado después de esa fiesta. La noche se había tornado demasiado larga, y la habíamos pasado bailando, bebiendo algunos tragos, riendo, y hasta hablando casi a los gritos por el fuerte volumen de la música, que no nos dejaba escucharnos con normalidad. En fin, una noche fuera de lo común, porque además de ir a una fiesta, algo que no hacia hace mucho tiempo, había ido junto a Lindsay, una vieja amiga, la cual me hizo recordar una vieja y linda etapa de mi vida, cuando solo pensaba en pasarla bien y en enamorarme. Pero al día siguiente, ya regresaba a pensar en las nuevas situaciones que estaban marchando en mi vida, y aquel gran acontecimiento que en meses se concretaría… mi casamiento. Había decidido a que mi amiga Lindsay nos ayudara con todo eso, ya que ella se dedicaba a esas cosas. Es por eso que también decidí presentársela a Amy, así entre mujeres llegaban a un acuerdo… Hay detalles y cosas que yo no puedo decidir solo. Esa tarde pactamos un encuentro entre los tres, en un café que se hallaba en el centro de la ciudad.

-Allí viene. – Dije a Amy mientras observaba como Lindsay se acercaba a nosotros. Y Amy me sonrió levemente.

- ¿Tú eres la chica que salió de fiesta anoche con mi esposo? -  Preguntó antes de que Lindsay pudiera a 
hablar.

-Soy Lindsay. – Contesto ella. – Kevin y yo somos amigo de… - Empezó a contar y Amy la interrumpió.

-Desde pequeños, lo sé. Solo estaba bromeando linda  -  Respondió amablemente.  Amy solía a ser un poco sarcástica a veces y realmente su humor era un poco extraño.

-Mejor empecemos a hablar de nuestro casamiento. – Dije intercediendo en la charla que habían establecido ellas dos.

- Si, con respecto a eso, tengo mucho para ofrecerles. – Expreso con una sonrisa. Y empezó a sacar de su cartera, folletos y carpetas, repletos de fotos y explicaciones. También saco su agenda y comenzó a pedirnos datos sobre fechas y esas cosas. Se notaba que Lindsay quería tener todo muy organizado, y no perder ningún detalle. Organizar un casamiento no era nada fácil. Afortunadamente no estábamos entendiendo muy bien, aunque Amy a veces estaba en desacuerdo y quería hacerlo de otra manera. Pero Lindsay era una chica que se mantenía tranquila, y jamás buscaba discutir, simplemente trataba de dejarnos conformes con todo. 


Narra Nick:

Cuando esa fiesta llego a su fin, subimos junto a Marlene a mi auto, y comencé a manejar hacia su casa. Ella iba en el asiento que se hallaba a mi lado, y la contemple dormir un rato, ya que el sueño la había vencido. Me costó un poco despertarla, porque no quería interrumpirle su tranquilidad, pero tuve que hacerlo, había llegado a su casa y ella debía quedarse allí. Le di un beso en la mejilla y me despedí de Marlene, mientras observaba como ingresaba a su casa. Y luego yo volví a la mía. Al día siguiente, en la tarde regresé otra vez a la vivienda de Marlene. Sentía que había algo pendiente entre nosotros dos, o más bien, simplemente tenía ganas de pasar tiempo con ella. Pero no fue una gran idea ir justo ese día… Llegué a su casa, y golpee un par de veces pero nadie atendía, y justo cuando seguís esperando allí, frente a la puerta, un grupo de cuatro chicos se acercaron con malas intenciones a mí. Solo pude distinguir a uno de ellos, el cual era el novio de Marlene. Los demás, supuse que eran amigos.

-Chicos, le presento al famoso “amigo” de mi novia. – Expreso mientras destacaba la palabra “amigo”, elevando su tono de voz. Yo solamente lo observe un poco confundido. – Así que buscabas a Marlene… ¿no te alcanza con llevártela toda una noche? – Cuestiono alterándose cada vez más.

-Oye, tranquilízate. – Respondí a sus gritos. – Le estás faltando el respeto a tu novia. – Acoté con inteligencia. No iba a responder con insultos, porque sería rebajarme a su nivel.

-No trates de detenerme con esos reproches estúpidos. – Pronuncio. – Sé muy bien las intenciones que tienes. – Aclaró acercándose aún más a mí.

- Tú no sabes nada. – Murmuré.

- Ahora vas a irte, y si vuelvo a verte cerca te mato. Y lo digo enserio idiota. – Amenazo con furia. El creía que con esas palabras iba a hacer que yo me borrará, que yo desapareciera, pero no era así. Yo pensaba seguir insistiendo, no iba a irme, no tenía miedo.

-No me amenaces. No lograrás nada. – Respondí a sus palabras rabiosas. Y antes que dé pudiera continuar hablando, Brad despojo su puño en mi rostro, derribándome sin permitirme reaccionar de alguna manera. Había quedado tendido en el suelo. Cuando tomé conciencia de que ese maldito me había golpeado, intente volver a levantar, pero una patada en mi abdomen me hizo retorcerme de dolor otra vez.  Y justo en aquel momento Marlene se hizo presente.

- ¡Detente Brad! ¡¡Veté de aquí!! – Grito ella asustada mientras se ponía a mi altura para observar como estaba.  Y oí los murmullos de los amigos que le aconsejaban que alejarse de nosotros en aquel momento.  Entonces siguieron su paso hacia otro lado, dejándome allí, a solas con Marlene. – Nick, tranquilo, llamaré a una ambulancia. – Dijo sacando su teléfono celular. Podía observar perfectamente sus ojos cristalizados, asustados, y de alguna manera, desesperados.

-No Marlene, no llames a nadie. Estoy bien. – La detuve antes de que pudiera marcar el número.

-No lo estás, estás todo lastimado Nicholas. – Reprocho intentando volver  a realizar la llamada.

- Solo fueron unos golpes. – Pronuncie tratando de mantener la situación con calma, pero principalmente que ella se tranquilizara, porque podía percibir a la perfección que estaba temblando.

- ¿En serio no necesitas un doctor? – Insistió nuevamente.

- No, de verdad. Estaré bien. – Aseguré mirándola fijo. En aquel momento recuperé mis fuerzas y pude ponerme de pie.  Ella me tomo suavemente de la mano y me guio para entrar a su casa. Era una situación un tanto extraña, dolorosa, pero sin embargo no dejaba de sentir que algo bueno iba a ocurrir. Entramos a su habitación y me senté sobre su cama, mientras Marlene buscaba hielo y algunos elementos para curarme.  
Todavía seguía sintiendo dolor, tenía mi rostro lastimado y en mi abdomen sentía fuertes puntadas. Y es por eso que me quite mi remera,  necesitaba ver si también estaba lastimado. Pero afortunadamente no, solo dolía mucho. Cuando Marlene regreso a la habitación, noté que se quedó un tanto perpleja al verme sin mi remera, mejor dicho, sorprendida.

-Aquí está todo Nick. ¿Puedo empezar? – Preguntó algo tímida.

- Por favor. – Pedí dándole permiso a que se acercará hacia a mí. Se sentó a mi lado, y comenzó a limpiar las heridas de mi rostro. Y aunque ardía un poco, me agradaba esa sensación de tener tan cerca. Estuvo unos minutos haciendo eso, hasta que termino con todo. Luego tomo el hielo que estaba a un costado, poso una mano en mi hombro desnudo, y con la otra aplico el hielo sobre mi abdomen, lugar donde había recibido una brutal patada de Brad. Mi piel se estremeció al sentir sus manos tan cerca de mi cuerpo.

- ¿Estás mejor, Nick? – Cuestiono un poco más calmada.

-Sí. – Respondí con seguridad. – Pero creo que necesito un poco más de hielo. – Mencione con la intensión de seguirla teniendo allí, tan cerca.

-¿Ahora ya puedo despegarme de ti? – Pregunto nuevamente, pero esta vez comenzando a bromear, lo hacía de manera divertida.

- No tan rápido. – Respondí siguiendo su broma y comencé a hacerle cosquillas con prisa, lo cual hizo que termináramos tirados en la cama, ella debajo de mí riendo a más no poder. Pensé que algo más iba a suceder, pero justo en aquel momento su madre ingreso a la habitación. Fue demasiado incomoda aquella situación. Creo que en unos pocos segundos yo me coloque la remera, nunca lo había hecho tan rápido.

-¿Qué está pasando aquí, Marlene? – Pregunto la señora mirándonos confundida.

-Nada mamá, nada. Él es Nicholas Jonas, un amigo. – Me presentó.

-Es un placer conocerla. – Dije extendiendo mi mano para saludarla, pero ella no correspondió el gesto. Creo que para ella no era un placer conocerme, y menos de aquella manera.

-¿Qué necesitas, mamá? – Cuestiono Marlene también sintiéndose incomoda.

-Tu padre quiere hablarte sobre Brad. – Respondió. – Dice que lo cruzo en la calle y estaba muy enojado contigo. – Continuo.  Y entonces en aquel momento entendía que su relación con Brad no dependía solamente de ellos dos, sino que también las familias intercedían en eso. Y supe que me estaba metiendo en algo muy complicado. Pero Marlene en tan poco tiempo se había convertido en algo tan especial para mí… No iba a rendirme justo ahora.

-Bueno, ma. Ya iré a hablar con él. – Contesto despojando a su madre del cuarto.

- Nick… creo que ahora debes irte. – Expreso apenada. – Pero ¿estás bien realmente? Me preocupa que tu familia te vea así. – Acotó atormentada.

-No importa eso. A mí me preocupas tú. – Exclame con sinceridad. – No conozco a Brad, pero temo a que reaccione frente a ti como lo hizo hoy o peor.- Confesé.

-Si te deja más tranquilo, te prometo que voy a estar bien. No pasará nada malo. – Juró.

- Y si pasa algo me llamas. ¿Está bien? No importa que hora sea, duermo con el celular a mi lado. – Indique 
haciéndole saber que podía contar conmigo cuando fuera necesario. Antes de dejarme ir, Marlene me abrazo con fuerzas, y se despidió de mí con un beso en la mejilla. 


Narra Joe:

¿Cómo no tener vergüenza de la noche anterior? Había invitado a Emma a la fiesta, le prometí que iba a pasarla de lo mejor, y realmente arruine todo. ¡Me emborrache! ¿Cómo pude llegar a ese estado? Lo único que rondaba en mi cabeza era la culpa, sabía que me falle a mí mismo, que no tuve la capacidad de controlarme, ni de ponerme límites. Amanecí en mi cama, vestido como en la noche anterior, y si ni quiera recordaba como llegue a mi propia casa. Ya había hecho esto, muchas veces antes, pero solo cuando estaba con amigos. Jamás lo hice frente a una chica como Emma. De verdad me preocupaba lo que pudiera pensar de mi ahora, o si se encontraba ofendida por el momento que le hice pasar. Ashton ni si quiera me llamaba, y supe que el si estaba enojado conmigo. Mi mejor amigo vive diciéndome que no haga este tipo de cosas, que son malas, que no sirven para nada, y sé que tiene razón. Pero simplemente no pude controlarme, y me sentía pésimo por eso. Pero necesitaba hablar con mi amigo, así que lo mejor que se me ocurrió fue llamarlo para preguntarle exactamente qué había sucedido. Marque su número y espere a que atendiera.

-Joseph, estaba seguro que ibas a llamarme. – Dijo antes de que yo pudiera hablar.

-Ashton, estoy avergonzado. – Confesé. – Necesito saber que paso bien anoche, no recuerdo mucho… -Proseguí algo nervioso.

- Te emborrachaste, simplemente eso. Yo te traje a tu casa, e hice que te acostarás y durmieras. Como siempre lo hago. – Contó breve. Es que realmente era una historia muy repetida.

-Oye, lo siento. – Pronuncie con sinceridad.

-No debes disculparte contigo, deberías disculparte con Emma. – Reprochó haciéndome saber que me había equivocado.

-¿¡Por qué lo dices!? ¿Hice algo grave? – Pregunte una y otra vez con desesperación.

-No sé si fue muy grave. Pero quisiste besarla Joe, quisiste besarla estando borracho.  Creo que ella se ofendió un poco por eso. -  Expreso haciendo que mi pavor aumentara aún más.

-Soy un idiota. – Dije con razón.

-Lo sé. – Respondió Ashton pero supe por su tono de voz que estaba comenzando a bromear.

- ¡Qué gran amigo eres! – Exclame con sarcasmo siguiéndole el chiste.

-Lo sé. – Contesto nuevamente continuando la estúpida broma. Seguimos hablando unos minutos más y luego terminamos la llamada. Ashton tenía que hacer cosas de trabajo, y yo… yo dedicarme a arreglar la situación que arme ayer. No iba a desaparecer como un cobarde, y borrarme de su vida así como si nada. 
Así que me acerque al instituto donde ella trabajaba y espere a que saliera hacia afuera. Apenas la vi corrí hacia ella para detenerla.

-¡Espera! – La detuve. – Necesito que hablemos, Emma. – Pedí casi suplicándole.

-Joe, no puedo ahora, estoy trabajando. ¿No lo ves? – Insistió en irse.

-No importa, serán solo unos minutos. – Pedí nuevamente. Y ella esta vez acepto escuchar mis palabras. – Emma, realmente no recuerdo con exactitud todo lo que paso anoche. Pero si hice algo que te molesto, algo que te hizo sentir mal o incomoda, perdóname. Solo quiero decir que lo siento, y pedirte disculpas. No merecías sentirte así, fue mi culpa. -  Hable con sinceridad de una sola vez. Afortunadamente tuve la valentía de decirle todo sin trabas.

-Joe… está todo bien. – Expreso. – Acepto tus disculpas. Esta vez pedir disculpas sirve, porque no hiciste nada grave. Pero si sigues haciendo eso todo el tiempo, alguna vez harás algo y no podrás solucionarlo con un simple “Lo siento.” – Menciono en lo cierto. Yo solo baje la vista al piso, esta vez no tenía nada para decir, no tenía excusas. –Pero, no quiero hacerte sentir mal… Mejor vamos a sentarnos allí y hablar 
¿Quieres? – Propuso señalando un banco que se hallaba en la plaza de enfrente. Cruzamos la calle, y nos sentamos juntos, allí. – Ashton me conto que no es la primera vez que haces eso. – Dijo.

- Él no te mintió. – Mencione aprobando las palabras de mi mejor amigo.

- ¿Por qué lo haces? – Preguntó directa. – Eres joven, tiene una hermosa familia, amigos, estás en una buena 
situación, tienes posibilidades de estudiar, de trabajar. Conozco gente que está viviendo situaciones horribles, espantosas, cosas que ni te imaginas. Y sin embargo soportan todo, y no caen en cosas como esas. Joe, tú no tienes excusas para hacer lo que hiciste anoche. – Reprendió. Y aunque de alguna manera me estaba regañando, no me molestaba en absoluto, porque nunca nadie me había hablado de esa manera, tan comprensiva. Tenía razón en cada una de sus palabras. – Te deje pensando ¿no? – Cuestiono al ver que yo solo permanecía en silencio.

- Si, lo hiciste. – Respondí y sonreí luego.

- Me alegro. Me alegra que puedas reflexionar con todo lo que te estoy diciendo. Gracias por escucharme. 

-  Expreso con calidez acariciando mi espalda amistosamente.

-Gracias a ti por hacerme ver las cosas con otros ojos. – Reconocí de corazón.

- Ahora sí creo que debo irme a trabajar. – Recordó poniéndose de pie para irse.

- ¿Nos vemos pronto? – Pregunté.

- Estoy segura que volveremos a vernos, cuando tú quieras. – Contesto con una sonrisa encantadora. Se despidió de mí rápidamente, y lentamente se fue alejando del lugar para entrar a su zona de trabajo. Emma me había hecho pensar, recapacitar, abrió mi mente, me llego al alma con sus palabras. Ahora si me sentía mucho mejor, y ya no me pesaba tanto lo que había hecho la noche anterior. Podía estar más tranquilo… todo estaba solucionado. 

[Holaaa!! Acá les dejo otro nuevo capítulo, espero que les guste, y emm, no tengo mucho más para decir (?) Solo que me está empezando a gustar más todo esto, porque la historia comienza a tornarse más intensa fkghjdfjk gracias a todas las que leen, y me dejan lindos comentarios. <3 ]