Capítulo
7
“Sé que las apariencias pueden ser engañosas,
pero sé que vi una luz en ti.”
“Los
malos momentos forman parte de la vida. Tal vez no siempre nos traigan
sensaciones muy agradables… Pero, imaginen una vida donde siempre todo esté
en orden, todo a la perfección, y sin errores… Sería todo monótono,
aburrido. Nunca sentiríamos la hermosa sensación
de ver salir el sol después de una tormenta, nunca podríamos disfrutar a pleno
de la felicidad, conoceríamos tan poco… Aunque no siempre podamos pensarlo de
esta manera, tenemos que saber que después de todo, los malo momentos traen
cosas buenas… siempre habrá esperanza.”
Narra
Kevin:
Realmente, termine un poco agotado después de esa fiesta. La noche
se había tornado demasiado larga, y la habíamos pasado bailando, bebiendo
algunos tragos, riendo, y hasta hablando casi a los gritos por el fuerte
volumen de la música, que no nos dejaba escucharnos con normalidad. En fin, una
noche fuera de lo común, porque además de ir a una fiesta, algo que no hacia
hace mucho tiempo, había ido junto a Lindsay, una vieja amiga, la cual me hizo
recordar una vieja y linda etapa de mi vida, cuando solo pensaba en pasarla
bien y en enamorarme. Pero al día siguiente, ya regresaba a pensar en las
nuevas situaciones que estaban marchando en mi vida, y aquel gran
acontecimiento que en meses se concretaría… mi casamiento. Había decidido a que
mi amiga Lindsay nos ayudara con todo eso, ya que ella se dedicaba a esas
cosas. Es por eso que también decidí presentársela a Amy, así entre mujeres
llegaban a un acuerdo… Hay detalles y cosas que yo no puedo decidir solo. Esa
tarde pactamos un encuentro entre los tres, en un café que se hallaba en el
centro de la ciudad.
-Allí viene. – Dije a Amy mientras observaba como Lindsay se
acercaba a nosotros. Y Amy me sonrió levemente.
- ¿Tú eres la chica que salió de fiesta anoche con mi esposo? - Preguntó antes de que Lindsay pudiera a
hablar.
-Soy Lindsay. – Contesto ella. – Kevin y yo somos amigo de… - Empezó
a contar y Amy la interrumpió.
-Desde pequeños, lo sé. Solo estaba bromeando linda - Respondió
amablemente. Amy solía a ser un poco sarcástica
a veces y realmente su humor era un poco extraño.
-Mejor empecemos a hablar de nuestro casamiento. – Dije intercediendo
en la charla que habían establecido ellas dos.
- Si, con respecto a eso, tengo mucho para ofrecerles. – Expreso con
una sonrisa. Y empezó a sacar de su cartera, folletos y carpetas, repletos de
fotos y explicaciones. También saco su agenda y comenzó a pedirnos datos sobre
fechas y esas cosas. Se notaba que Lindsay quería tener todo muy organizado, y
no perder ningún detalle. Organizar un casamiento no era nada fácil. Afortunadamente
no estábamos entendiendo muy bien, aunque Amy a veces estaba en desacuerdo y
quería hacerlo de otra manera. Pero Lindsay era una chica que se mantenía tranquila,
y jamás buscaba discutir, simplemente trataba de dejarnos conformes con todo.
Narra
Nick:
Cuando esa fiesta llego a su fin, subimos junto a Marlene a mi
auto, y comencé a manejar hacia su casa. Ella iba en el asiento que se hallaba
a mi lado, y la contemple dormir un rato, ya que el sueño la había vencido. Me
costó un poco despertarla, porque no quería interrumpirle su tranquilidad, pero
tuve que hacerlo, había llegado a su casa y ella debía quedarse allí. Le di un
beso en la mejilla y me despedí de Marlene, mientras observaba como ingresaba a
su casa. Y luego yo volví a la mía. Al día siguiente, en la tarde regresé otra
vez a la vivienda de Marlene. Sentía que había algo pendiente entre nosotros
dos, o más bien, simplemente tenía ganas de pasar tiempo con ella. Pero no fue
una gran idea ir justo ese día… Llegué a su casa, y golpee un par de veces pero
nadie atendía, y justo cuando seguís esperando allí, frente a la puerta, un
grupo de cuatro chicos se acercaron con malas intenciones a mí. Solo pude
distinguir a uno de ellos, el cual era el novio de Marlene. Los demás, supuse
que eran amigos.
-Chicos, le presento al famoso “amigo” de mi novia. – Expreso
mientras destacaba la palabra “amigo”, elevando su tono de voz. Yo solamente lo
observe un poco confundido. – Así que buscabas a Marlene… ¿no te alcanza con
llevártela toda una noche? – Cuestiono alterándose cada vez más.
-Oye, tranquilízate. – Respondí a sus gritos. – Le estás faltando
el respeto a tu novia. – Acoté con inteligencia. No iba a responder con
insultos, porque sería rebajarme a su nivel.
-No trates de detenerme con esos reproches estúpidos. – Pronuncio.
– Sé muy bien las intenciones que tienes. – Aclaró acercándose aún más a mí.
- Tú no sabes nada. – Murmuré.
- Ahora vas a irte, y si vuelvo a verte cerca te mato. Y lo digo
enserio idiota. – Amenazo con furia. El creía que con esas palabras iba a hacer
que yo me borrará, que yo desapareciera, pero no era así. Yo pensaba seguir
insistiendo, no iba a irme, no tenía miedo.
-No me amenaces. No lograrás nada. – Respondí a sus palabras
rabiosas. Y antes que dé pudiera continuar hablando, Brad despojo su puño en mi
rostro, derribándome sin permitirme reaccionar de alguna manera. Había quedado
tendido en el suelo. Cuando tomé conciencia de que ese maldito me había
golpeado, intente volver a levantar, pero una patada en mi abdomen me hizo
retorcerme de dolor otra vez. Y justo en
aquel momento Marlene se hizo presente.
- ¡Detente Brad! ¡¡Veté de aquí!! – Grito ella asustada mientras
se ponía a mi altura para observar como estaba. Y oí los murmullos de los amigos que le
aconsejaban que alejarse de nosotros en aquel momento. Entonces siguieron su paso hacia otro lado,
dejándome allí, a solas con Marlene. – Nick, tranquilo, llamaré a una
ambulancia. – Dijo sacando su teléfono celular. Podía observar perfectamente
sus ojos cristalizados, asustados, y de alguna manera, desesperados.
-No Marlene, no llames a nadie. Estoy bien. – La detuve antes de
que pudiera marcar el número.
-No lo estás, estás todo lastimado Nicholas. – Reprocho intentando
volver a realizar la llamada.
- Solo fueron unos golpes. – Pronuncie tratando de mantener la
situación con calma, pero principalmente que ella se tranquilizara, porque
podía percibir a la perfección que estaba temblando.
- ¿En serio no necesitas un doctor? – Insistió nuevamente.
- No, de verdad. Estaré bien. – Aseguré mirándola fijo. En aquel
momento recuperé mis fuerzas y pude ponerme de pie. Ella me tomo suavemente de la mano y me guio
para entrar a su casa. Era una situación un tanto extraña, dolorosa, pero sin
embargo no dejaba de sentir que algo bueno iba a ocurrir. Entramos a su
habitación y me senté sobre su cama, mientras Marlene buscaba hielo y algunos
elementos para curarme.
Todavía seguía
sintiendo dolor, tenía mi rostro lastimado y en mi abdomen sentía fuertes
puntadas. Y es por eso que me quite mi remera,
necesitaba ver si también estaba lastimado. Pero afortunadamente no, solo
dolía mucho. Cuando Marlene regreso a la habitación, noté que se quedó un tanto
perpleja al verme sin mi remera, mejor dicho, sorprendida.
-Aquí está todo Nick. ¿Puedo empezar? – Preguntó algo tímida.
- Por favor. – Pedí dándole permiso a que se acercará hacia a mí.
Se sentó a mi lado, y comenzó a limpiar las heridas de mi rostro. Y aunque
ardía un poco, me agradaba esa sensación de tener tan cerca. Estuvo unos
minutos haciendo eso, hasta que termino con todo. Luego tomo el hielo que
estaba a un costado, poso una mano en mi hombro desnudo, y con la otra aplico
el hielo sobre mi abdomen, lugar donde había recibido una brutal patada de
Brad. Mi piel se estremeció al sentir sus manos tan cerca de mi cuerpo.
- ¿Estás mejor, Nick? – Cuestiono un poco más calmada.
-Sí. – Respondí con seguridad. – Pero creo que necesito un poco
más de hielo. – Mencione con la intensión de seguirla teniendo allí, tan cerca.
-¿Ahora ya puedo despegarme de ti? – Pregunto nuevamente, pero
esta vez comenzando a bromear, lo hacía de manera divertida.
- No tan rápido. – Respondí siguiendo su broma y comencé a hacerle
cosquillas con prisa, lo cual hizo que termináramos tirados en la cama, ella
debajo de mí riendo a más no poder. Pensé que algo más iba a suceder, pero
justo en aquel momento su madre ingreso a la habitación. Fue demasiado incomoda
aquella situación. Creo que en unos pocos segundos yo me coloque la remera,
nunca lo había hecho tan rápido.
-¿Qué está pasando aquí, Marlene? – Pregunto la señora mirándonos
confundida.
-Nada mamá, nada. Él es Nicholas Jonas, un amigo. – Me presentó.
-Es un placer conocerla. – Dije extendiendo mi mano para
saludarla, pero ella no correspondió el gesto. Creo que para ella no era un
placer conocerme, y menos de aquella manera.
-¿Qué necesitas, mamá? – Cuestiono Marlene también sintiéndose
incomoda.
-Tu padre quiere hablarte sobre Brad. – Respondió. – Dice que lo
cruzo en la calle y estaba muy enojado contigo. – Continuo. Y entonces en aquel momento entendía que su
relación con Brad no dependía solamente de ellos dos, sino que también las
familias intercedían en eso. Y supe que me estaba metiendo en algo muy
complicado. Pero Marlene en tan poco tiempo se había convertido en algo tan
especial para mí… No iba a rendirme justo ahora.
-Bueno, ma. Ya iré a hablar con él. – Contesto despojando a su
madre del cuarto.
- Nick… creo que ahora debes irte. – Expreso apenada. – Pero
¿estás bien realmente? Me preocupa que tu familia te vea así. – Acotó
atormentada.
-No importa eso. A mí me preocupas tú. – Exclame con sinceridad. –
No conozco a Brad, pero temo a que reaccione frente a ti como lo hizo hoy o
peor.- Confesé.
-Si te deja más tranquilo, te prometo que voy a estar bien. No
pasará nada malo. – Juró.
- Y si pasa algo me llamas. ¿Está bien? No importa que hora sea,
duermo con el celular a mi lado. – Indique
haciéndole saber que podía contar
conmigo cuando fuera necesario. Antes de dejarme ir, Marlene me abrazo con
fuerzas, y se despidió de mí con un beso en la mejilla.
Narra Joe:
¿Cómo no tener vergüenza de la noche anterior? Había
invitado a Emma a la fiesta, le prometí que iba a pasarla de lo mejor, y
realmente arruine todo. ¡Me emborrache! ¿Cómo pude llegar a ese estado? Lo
único que rondaba en mi cabeza era la culpa, sabía que me falle a mí mismo, que
no tuve la capacidad de controlarme, ni de ponerme límites. Amanecí en mi cama,
vestido como en la noche anterior, y si ni quiera recordaba como llegue a mi
propia casa. Ya había hecho esto, muchas veces antes, pero solo cuando estaba
con amigos. Jamás lo hice frente a una chica como Emma. De verdad me preocupaba
lo que pudiera pensar de mi ahora, o si se encontraba ofendida por el momento
que le hice pasar. Ashton ni si quiera me llamaba, y supe que el si estaba
enojado conmigo. Mi mejor amigo vive diciéndome que no haga este tipo de cosas,
que son malas, que no sirven para nada, y sé que tiene razón. Pero simplemente
no pude controlarme, y me sentía pésimo por eso. Pero necesitaba hablar con mi
amigo, así que lo mejor que se me ocurrió fue llamarlo para preguntarle
exactamente qué había sucedido. Marque su número y espere a que atendiera.
-Joseph, estaba seguro que ibas a llamarme. – Dijo antes de
que yo pudiera hablar.
-Ashton, estoy avergonzado. – Confesé. – Necesito saber que
paso bien anoche, no recuerdo mucho… -Proseguí algo nervioso.
- Te emborrachaste, simplemente eso. Yo te traje a tu casa,
e hice que te acostarás y durmieras. Como siempre lo hago. – Contó breve. Es
que realmente era una historia muy repetida.
-Oye, lo siento. – Pronuncie con sinceridad.
-No debes disculparte contigo, deberías disculparte con
Emma. – Reprochó haciéndome saber que me había equivocado.
-¿¡Por qué lo dices!? ¿Hice algo grave? – Pregunte una y
otra vez con desesperación.
-No sé si fue muy grave. Pero quisiste besarla Joe, quisiste
besarla estando borracho. Creo que ella
se ofendió un poco por eso. - Expreso
haciendo que mi pavor aumentara aún más.
-Soy un idiota. – Dije con razón.
-Lo sé. – Respondió Ashton pero supe por su tono de voz que
estaba comenzando a bromear.
- ¡Qué gran amigo eres! – Exclame con sarcasmo siguiéndole
el chiste.
-Lo sé. – Contesto nuevamente continuando la estúpida broma.
Seguimos hablando unos minutos más y luego terminamos la llamada. Ashton tenía
que hacer cosas de trabajo, y yo… yo dedicarme a arreglar la situación que arme
ayer. No iba a desaparecer como un cobarde, y borrarme de su vida así como si
nada.
Así que me acerque al instituto donde ella trabajaba y espere a que
saliera hacia afuera. Apenas la vi corrí hacia ella para detenerla.
-¡Espera! – La detuve. – Necesito que hablemos, Emma. – Pedí
casi suplicándole.
-Joe, no puedo ahora, estoy trabajando. ¿No lo ves? –
Insistió en irse.
-No importa, serán solo unos minutos. – Pedí nuevamente. Y
ella esta vez acepto escuchar mis palabras. – Emma, realmente no recuerdo con
exactitud todo lo que paso anoche. Pero si hice algo que te molesto, algo que
te hizo sentir mal o incomoda, perdóname. Solo quiero decir que lo siento, y
pedirte disculpas. No merecías sentirte así, fue mi culpa. - Hable con sinceridad de una sola vez.
Afortunadamente tuve la valentía de decirle todo sin trabas.
-Joe… está todo bien. – Expreso. – Acepto tus disculpas.
Esta vez pedir disculpas sirve, porque no hiciste nada grave. Pero si sigues
haciendo eso todo el tiempo, alguna vez harás algo y no podrás solucionarlo con
un simple “Lo siento.” – Menciono en lo cierto. Yo solo baje la vista al piso,
esta vez no tenía nada para decir, no tenía excusas. –Pero, no quiero hacerte
sentir mal… Mejor vamos a sentarnos allí y hablar
¿Quieres? – Propuso señalando
un banco que se hallaba en la plaza de enfrente. Cruzamos la calle, y nos
sentamos juntos, allí. – Ashton me conto que no es la primera vez que haces
eso. – Dijo.
- Él no te mintió. – Mencione aprobando las palabras de mi
mejor amigo.
- ¿Por qué lo haces? – Preguntó directa. – Eres joven, tiene
una hermosa familia, amigos, estás en una buena
situación, tienes posibilidades
de estudiar, de trabajar. Conozco gente que está viviendo situaciones
horribles, espantosas, cosas que ni te imaginas. Y sin embargo soportan todo, y
no caen en cosas como esas. Joe, tú no tienes excusas para hacer lo que hiciste
anoche. – Reprendió. Y aunque de alguna manera me estaba regañando, no me
molestaba en absoluto, porque nunca nadie me había hablado de esa manera, tan
comprensiva. Tenía razón en cada una de sus palabras. – Te deje pensando ¿no? –
Cuestiono al ver que yo solo permanecía en silencio.
- Si, lo hiciste. – Respondí y sonreí luego.
- Me alegro. Me alegra que puedas reflexionar con todo lo
que te estoy diciendo. Gracias por escucharme.
- Expreso con calidez acariciando mi espalda
amistosamente.
-Gracias a ti por hacerme ver las cosas con otros ojos. –
Reconocí de corazón.
- Ahora sí creo que debo irme a trabajar. – Recordó
poniéndose de pie para irse.
- ¿Nos vemos pronto? – Pregunté.
- Estoy segura que volveremos a vernos, cuando tú quieras. –
Contesto con una sonrisa encantadora. Se despidió de mí rápidamente, y
lentamente se fue alejando del lugar para entrar a su zona de trabajo. Emma me
había hecho pensar, recapacitar, abrió mi mente, me llego al alma con sus
palabras. Ahora si me sentía mucho mejor, y ya no me pesaba tanto lo que había
hecho la noche anterior. Podía estar más tranquilo… todo estaba solucionado.
[Holaaa!! Acá les dejo otro nuevo capítulo, espero que les guste, y emm, no tengo mucho más para decir (?) Solo que me está empezando a gustar más todo esto, porque la historia comienza a tornarse más intensa fkghjdfjk gracias a todas las que leen, y me dejan lindos comentarios. <3 ]

