martes, 18 de septiembre de 2012


Capítulo 7
“Sé que las apariencias pueden ser engañosas, pero sé que vi una luz en ti.”

“Los malos momentos forman parte de la vida. Tal vez no siempre nos traigan sensaciones muy agradables… Pero, imaginen una vida donde siempre todo esté en orden, todo a la perfección, y sin errores… Sería todo monótono, aburrido.  Nunca sentiríamos la hermosa sensación de ver salir el sol después de una tormenta, nunca podríamos disfrutar a pleno de la felicidad, conoceríamos tan poco… Aunque no siempre podamos pensarlo de esta manera, tenemos que saber que después de todo, los malo momentos traen cosas buenas… siempre habrá esperanza.”


Narra Kevin:

Realmente, termine un poco agotado después de esa fiesta. La noche se había tornado demasiado larga, y la habíamos pasado bailando, bebiendo algunos tragos, riendo, y hasta hablando casi a los gritos por el fuerte volumen de la música, que no nos dejaba escucharnos con normalidad. En fin, una noche fuera de lo común, porque además de ir a una fiesta, algo que no hacia hace mucho tiempo, había ido junto a Lindsay, una vieja amiga, la cual me hizo recordar una vieja y linda etapa de mi vida, cuando solo pensaba en pasarla bien y en enamorarme. Pero al día siguiente, ya regresaba a pensar en las nuevas situaciones que estaban marchando en mi vida, y aquel gran acontecimiento que en meses se concretaría… mi casamiento. Había decidido a que mi amiga Lindsay nos ayudara con todo eso, ya que ella se dedicaba a esas cosas. Es por eso que también decidí presentársela a Amy, así entre mujeres llegaban a un acuerdo… Hay detalles y cosas que yo no puedo decidir solo. Esa tarde pactamos un encuentro entre los tres, en un café que se hallaba en el centro de la ciudad.

-Allí viene. – Dije a Amy mientras observaba como Lindsay se acercaba a nosotros. Y Amy me sonrió levemente.

- ¿Tú eres la chica que salió de fiesta anoche con mi esposo? -  Preguntó antes de que Lindsay pudiera a 
hablar.

-Soy Lindsay. – Contesto ella. – Kevin y yo somos amigo de… - Empezó a contar y Amy la interrumpió.

-Desde pequeños, lo sé. Solo estaba bromeando linda  -  Respondió amablemente.  Amy solía a ser un poco sarcástica a veces y realmente su humor era un poco extraño.

-Mejor empecemos a hablar de nuestro casamiento. – Dije intercediendo en la charla que habían establecido ellas dos.

- Si, con respecto a eso, tengo mucho para ofrecerles. – Expreso con una sonrisa. Y empezó a sacar de su cartera, folletos y carpetas, repletos de fotos y explicaciones. También saco su agenda y comenzó a pedirnos datos sobre fechas y esas cosas. Se notaba que Lindsay quería tener todo muy organizado, y no perder ningún detalle. Organizar un casamiento no era nada fácil. Afortunadamente no estábamos entendiendo muy bien, aunque Amy a veces estaba en desacuerdo y quería hacerlo de otra manera. Pero Lindsay era una chica que se mantenía tranquila, y jamás buscaba discutir, simplemente trataba de dejarnos conformes con todo. 


Narra Nick:

Cuando esa fiesta llego a su fin, subimos junto a Marlene a mi auto, y comencé a manejar hacia su casa. Ella iba en el asiento que se hallaba a mi lado, y la contemple dormir un rato, ya que el sueño la había vencido. Me costó un poco despertarla, porque no quería interrumpirle su tranquilidad, pero tuve que hacerlo, había llegado a su casa y ella debía quedarse allí. Le di un beso en la mejilla y me despedí de Marlene, mientras observaba como ingresaba a su casa. Y luego yo volví a la mía. Al día siguiente, en la tarde regresé otra vez a la vivienda de Marlene. Sentía que había algo pendiente entre nosotros dos, o más bien, simplemente tenía ganas de pasar tiempo con ella. Pero no fue una gran idea ir justo ese día… Llegué a su casa, y golpee un par de veces pero nadie atendía, y justo cuando seguís esperando allí, frente a la puerta, un grupo de cuatro chicos se acercaron con malas intenciones a mí. Solo pude distinguir a uno de ellos, el cual era el novio de Marlene. Los demás, supuse que eran amigos.

-Chicos, le presento al famoso “amigo” de mi novia. – Expreso mientras destacaba la palabra “amigo”, elevando su tono de voz. Yo solamente lo observe un poco confundido. – Así que buscabas a Marlene… ¿no te alcanza con llevártela toda una noche? – Cuestiono alterándose cada vez más.

-Oye, tranquilízate. – Respondí a sus gritos. – Le estás faltando el respeto a tu novia. – Acoté con inteligencia. No iba a responder con insultos, porque sería rebajarme a su nivel.

-No trates de detenerme con esos reproches estúpidos. – Pronuncio. – Sé muy bien las intenciones que tienes. – Aclaró acercándose aún más a mí.

- Tú no sabes nada. – Murmuré.

- Ahora vas a irte, y si vuelvo a verte cerca te mato. Y lo digo enserio idiota. – Amenazo con furia. El creía que con esas palabras iba a hacer que yo me borrará, que yo desapareciera, pero no era así. Yo pensaba seguir insistiendo, no iba a irme, no tenía miedo.

-No me amenaces. No lograrás nada. – Respondí a sus palabras rabiosas. Y antes que dé pudiera continuar hablando, Brad despojo su puño en mi rostro, derribándome sin permitirme reaccionar de alguna manera. Había quedado tendido en el suelo. Cuando tomé conciencia de que ese maldito me había golpeado, intente volver a levantar, pero una patada en mi abdomen me hizo retorcerme de dolor otra vez.  Y justo en aquel momento Marlene se hizo presente.

- ¡Detente Brad! ¡¡Veté de aquí!! – Grito ella asustada mientras se ponía a mi altura para observar como estaba.  Y oí los murmullos de los amigos que le aconsejaban que alejarse de nosotros en aquel momento.  Entonces siguieron su paso hacia otro lado, dejándome allí, a solas con Marlene. – Nick, tranquilo, llamaré a una ambulancia. – Dijo sacando su teléfono celular. Podía observar perfectamente sus ojos cristalizados, asustados, y de alguna manera, desesperados.

-No Marlene, no llames a nadie. Estoy bien. – La detuve antes de que pudiera marcar el número.

-No lo estás, estás todo lastimado Nicholas. – Reprocho intentando volver  a realizar la llamada.

- Solo fueron unos golpes. – Pronuncie tratando de mantener la situación con calma, pero principalmente que ella se tranquilizara, porque podía percibir a la perfección que estaba temblando.

- ¿En serio no necesitas un doctor? – Insistió nuevamente.

- No, de verdad. Estaré bien. – Aseguré mirándola fijo. En aquel momento recuperé mis fuerzas y pude ponerme de pie.  Ella me tomo suavemente de la mano y me guio para entrar a su casa. Era una situación un tanto extraña, dolorosa, pero sin embargo no dejaba de sentir que algo bueno iba a ocurrir. Entramos a su habitación y me senté sobre su cama, mientras Marlene buscaba hielo y algunos elementos para curarme.  
Todavía seguía sintiendo dolor, tenía mi rostro lastimado y en mi abdomen sentía fuertes puntadas. Y es por eso que me quite mi remera,  necesitaba ver si también estaba lastimado. Pero afortunadamente no, solo dolía mucho. Cuando Marlene regreso a la habitación, noté que se quedó un tanto perpleja al verme sin mi remera, mejor dicho, sorprendida.

-Aquí está todo Nick. ¿Puedo empezar? – Preguntó algo tímida.

- Por favor. – Pedí dándole permiso a que se acercará hacia a mí. Se sentó a mi lado, y comenzó a limpiar las heridas de mi rostro. Y aunque ardía un poco, me agradaba esa sensación de tener tan cerca. Estuvo unos minutos haciendo eso, hasta que termino con todo. Luego tomo el hielo que estaba a un costado, poso una mano en mi hombro desnudo, y con la otra aplico el hielo sobre mi abdomen, lugar donde había recibido una brutal patada de Brad. Mi piel se estremeció al sentir sus manos tan cerca de mi cuerpo.

- ¿Estás mejor, Nick? – Cuestiono un poco más calmada.

-Sí. – Respondí con seguridad. – Pero creo que necesito un poco más de hielo. – Mencione con la intensión de seguirla teniendo allí, tan cerca.

-¿Ahora ya puedo despegarme de ti? – Pregunto nuevamente, pero esta vez comenzando a bromear, lo hacía de manera divertida.

- No tan rápido. – Respondí siguiendo su broma y comencé a hacerle cosquillas con prisa, lo cual hizo que termináramos tirados en la cama, ella debajo de mí riendo a más no poder. Pensé que algo más iba a suceder, pero justo en aquel momento su madre ingreso a la habitación. Fue demasiado incomoda aquella situación. Creo que en unos pocos segundos yo me coloque la remera, nunca lo había hecho tan rápido.

-¿Qué está pasando aquí, Marlene? – Pregunto la señora mirándonos confundida.

-Nada mamá, nada. Él es Nicholas Jonas, un amigo. – Me presentó.

-Es un placer conocerla. – Dije extendiendo mi mano para saludarla, pero ella no correspondió el gesto. Creo que para ella no era un placer conocerme, y menos de aquella manera.

-¿Qué necesitas, mamá? – Cuestiono Marlene también sintiéndose incomoda.

-Tu padre quiere hablarte sobre Brad. – Respondió. – Dice que lo cruzo en la calle y estaba muy enojado contigo. – Continuo.  Y entonces en aquel momento entendía que su relación con Brad no dependía solamente de ellos dos, sino que también las familias intercedían en eso. Y supe que me estaba metiendo en algo muy complicado. Pero Marlene en tan poco tiempo se había convertido en algo tan especial para mí… No iba a rendirme justo ahora.

-Bueno, ma. Ya iré a hablar con él. – Contesto despojando a su madre del cuarto.

- Nick… creo que ahora debes irte. – Expreso apenada. – Pero ¿estás bien realmente? Me preocupa que tu familia te vea así. – Acotó atormentada.

-No importa eso. A mí me preocupas tú. – Exclame con sinceridad. – No conozco a Brad, pero temo a que reaccione frente a ti como lo hizo hoy o peor.- Confesé.

-Si te deja más tranquilo, te prometo que voy a estar bien. No pasará nada malo. – Juró.

- Y si pasa algo me llamas. ¿Está bien? No importa que hora sea, duermo con el celular a mi lado. – Indique 
haciéndole saber que podía contar conmigo cuando fuera necesario. Antes de dejarme ir, Marlene me abrazo con fuerzas, y se despidió de mí con un beso en la mejilla. 


Narra Joe:

¿Cómo no tener vergüenza de la noche anterior? Había invitado a Emma a la fiesta, le prometí que iba a pasarla de lo mejor, y realmente arruine todo. ¡Me emborrache! ¿Cómo pude llegar a ese estado? Lo único que rondaba en mi cabeza era la culpa, sabía que me falle a mí mismo, que no tuve la capacidad de controlarme, ni de ponerme límites. Amanecí en mi cama, vestido como en la noche anterior, y si ni quiera recordaba como llegue a mi propia casa. Ya había hecho esto, muchas veces antes, pero solo cuando estaba con amigos. Jamás lo hice frente a una chica como Emma. De verdad me preocupaba lo que pudiera pensar de mi ahora, o si se encontraba ofendida por el momento que le hice pasar. Ashton ni si quiera me llamaba, y supe que el si estaba enojado conmigo. Mi mejor amigo vive diciéndome que no haga este tipo de cosas, que son malas, que no sirven para nada, y sé que tiene razón. Pero simplemente no pude controlarme, y me sentía pésimo por eso. Pero necesitaba hablar con mi amigo, así que lo mejor que se me ocurrió fue llamarlo para preguntarle exactamente qué había sucedido. Marque su número y espere a que atendiera.

-Joseph, estaba seguro que ibas a llamarme. – Dijo antes de que yo pudiera hablar.

-Ashton, estoy avergonzado. – Confesé. – Necesito saber que paso bien anoche, no recuerdo mucho… -Proseguí algo nervioso.

- Te emborrachaste, simplemente eso. Yo te traje a tu casa, e hice que te acostarás y durmieras. Como siempre lo hago. – Contó breve. Es que realmente era una historia muy repetida.

-Oye, lo siento. – Pronuncie con sinceridad.

-No debes disculparte contigo, deberías disculparte con Emma. – Reprochó haciéndome saber que me había equivocado.

-¿¡Por qué lo dices!? ¿Hice algo grave? – Pregunte una y otra vez con desesperación.

-No sé si fue muy grave. Pero quisiste besarla Joe, quisiste besarla estando borracho.  Creo que ella se ofendió un poco por eso. -  Expreso haciendo que mi pavor aumentara aún más.

-Soy un idiota. – Dije con razón.

-Lo sé. – Respondió Ashton pero supe por su tono de voz que estaba comenzando a bromear.

- ¡Qué gran amigo eres! – Exclame con sarcasmo siguiéndole el chiste.

-Lo sé. – Contesto nuevamente continuando la estúpida broma. Seguimos hablando unos minutos más y luego terminamos la llamada. Ashton tenía que hacer cosas de trabajo, y yo… yo dedicarme a arreglar la situación que arme ayer. No iba a desaparecer como un cobarde, y borrarme de su vida así como si nada. 
Así que me acerque al instituto donde ella trabajaba y espere a que saliera hacia afuera. Apenas la vi corrí hacia ella para detenerla.

-¡Espera! – La detuve. – Necesito que hablemos, Emma. – Pedí casi suplicándole.

-Joe, no puedo ahora, estoy trabajando. ¿No lo ves? – Insistió en irse.

-No importa, serán solo unos minutos. – Pedí nuevamente. Y ella esta vez acepto escuchar mis palabras. – Emma, realmente no recuerdo con exactitud todo lo que paso anoche. Pero si hice algo que te molesto, algo que te hizo sentir mal o incomoda, perdóname. Solo quiero decir que lo siento, y pedirte disculpas. No merecías sentirte así, fue mi culpa. -  Hable con sinceridad de una sola vez. Afortunadamente tuve la valentía de decirle todo sin trabas.

-Joe… está todo bien. – Expreso. – Acepto tus disculpas. Esta vez pedir disculpas sirve, porque no hiciste nada grave. Pero si sigues haciendo eso todo el tiempo, alguna vez harás algo y no podrás solucionarlo con un simple “Lo siento.” – Menciono en lo cierto. Yo solo baje la vista al piso, esta vez no tenía nada para decir, no tenía excusas. –Pero, no quiero hacerte sentir mal… Mejor vamos a sentarnos allí y hablar 
¿Quieres? – Propuso señalando un banco que se hallaba en la plaza de enfrente. Cruzamos la calle, y nos sentamos juntos, allí. – Ashton me conto que no es la primera vez que haces eso. – Dijo.

- Él no te mintió. – Mencione aprobando las palabras de mi mejor amigo.

- ¿Por qué lo haces? – Preguntó directa. – Eres joven, tiene una hermosa familia, amigos, estás en una buena 
situación, tienes posibilidades de estudiar, de trabajar. Conozco gente que está viviendo situaciones horribles, espantosas, cosas que ni te imaginas. Y sin embargo soportan todo, y no caen en cosas como esas. Joe, tú no tienes excusas para hacer lo que hiciste anoche. – Reprendió. Y aunque de alguna manera me estaba regañando, no me molestaba en absoluto, porque nunca nadie me había hablado de esa manera, tan comprensiva. Tenía razón en cada una de sus palabras. – Te deje pensando ¿no? – Cuestiono al ver que yo solo permanecía en silencio.

- Si, lo hiciste. – Respondí y sonreí luego.

- Me alegro. Me alegra que puedas reflexionar con todo lo que te estoy diciendo. Gracias por escucharme. 

-  Expreso con calidez acariciando mi espalda amistosamente.

-Gracias a ti por hacerme ver las cosas con otros ojos. – Reconocí de corazón.

- Ahora sí creo que debo irme a trabajar. – Recordó poniéndose de pie para irse.

- ¿Nos vemos pronto? – Pregunté.

- Estoy segura que volveremos a vernos, cuando tú quieras. – Contesto con una sonrisa encantadora. Se despidió de mí rápidamente, y lentamente se fue alejando del lugar para entrar a su zona de trabajo. Emma me había hecho pensar, recapacitar, abrió mi mente, me llego al alma con sus palabras. Ahora si me sentía mucho mejor, y ya no me pesaba tanto lo que había hecho la noche anterior. Podía estar más tranquilo… todo estaba solucionado. 

[Holaaa!! Acá les dejo otro nuevo capítulo, espero que les guste, y emm, no tengo mucho más para decir (?) Solo que me está empezando a gustar más todo esto, porque la historia comienza a tornarse más intensa fkghjdfjk gracias a todas las que leen, y me dejan lindos comentarios. <3 ]

lunes, 3 de septiembre de 2012


Capítulo 6
“Esta inocencia es brillante, espero que se quede. Este momento es perfecto, por favor no te vayas”

“Es fantástico sentir que un momento es perfecto. Y es así porque por unos instantes olvidamos todos nuestros problemas, solo sonreímos y nos sentimos libres, como si nada en el mundo pudiera arruinarlo, como si nadie en el mundo pudiera hacernos daños.”

Narra Lindsay:

La invitación de Kevin realmente me había tomado por sorpresa, ya que en aquel reciente encuentro, él me había contado que estaba a punto de casarse, y me confundía un poco eso. Es decir ¿Por qué pensaba en ir a una fiesta conmigo, y no con su futura esposa? Aunque me había aclarado que ella estaba de viaje, y por eso él se encontraba completamente solo. Así que termine aceptando salir con él, después de todo, no hacíamos nada malo, éramos solo viejos amigos. Unas horas antes comencé a prepararme, me vestí acorde al evento donde iríamos, pero trate de estar cómoda, porque quería ir a pasarla bien, no para estar pendiente de mi ropa todo el tiempo. Justo cuando termine con todo, sentí que tocaban el timbre de casa, era Kevin. Había llegado un poco más temprano de lo previsto, pero me alegro, porque realmente me hallaba completamente aburrida. Nos saludamos, y lo invite a pasar a mi casa. Le dije que podíamos comer algo antes de ir, y acepto. Entonces pedimos una pizza para comer entre los dos, mientras conversábamos con tranquilidad.

-Cuéntame de tu casamiento, de tu futura esposa. Me encantaría conocerla. – Mencione amable.

-Seguramente un día de estos pueden conocerse. – Aseguró. – Amy es hermosa, es la mujer de mi vida, no tengo dudas. – Acotó con ternura. – Y con respeto a mi casamiento, yo quisiera casarme ya mismo, pero ella quiere esperar un poco. Así que voy a respetarla. – Explico algo apenado.

-¿Ya tienen algo planeado? – Cuestione con interés.

-En realidad, muy poco. Estamos buscando alguien que nos pueda ayudar con eso. – Dijo.

-No es por nada, pero yo soy organizadora de grandes eventos. – Develé. Y él me miro algo sorprendido.

-¿Estás hablando en serio? – Preguntó.

-Sí, es mi profesión. – Conté y el seguía un poco asombrado.

-¿Y realmente estarías dispuesta a ayudarnos con nuestro casamiento? Sería un honor tenerte a ti como nuestra organizadora. – Me alagó haciéndome sentir importante.

-Bueno… por ahora tengo varias propuestas de trabajo… pero… visto y considerando que tú eres Kevin Jonas, mi amigo de toda la vida, aceptará trabajar para ti, bueno, para ustedes. – Exprese finalmente aceptando su propuesta.

-Eso es genial. Amy se alegrará cuando le diga que conseguí nuestra propia organizadora. Pero, ya no hablemos de eso. Sábado a la noche, tengo ganas de divertirme. – Pronuncio contento, pero cambiando rotundamente de tema.

-Tienes razón. – Dije. – Mejor terminemos esta pizza, y vayamos ya mismo a esa fiesta. Muero por saber si sigues siendo tan divertido como lo eras con tus ocho años. – Exclame bromeando.

-Te aseguro que la pasarás más que genial, increíble. – Siguió bromeando. Yo solamente sonreí, y dije algunas otras palabras que lo hicieron reír a él también. Se notaba claramente que él y yo nos comportábamos niños, como los viejos amigos que éramos. Se sentía realmente increíble saber que había recuperado una amistad así. Y de esa manera nos fuimos hacia la fiesta, bromeando y riendo como tontos…

Narra Emma:

Junto a Joseph y Ashton ya habíamos llegado a la fiesta.  El ambiente parecía ser muy divertido, y la mayoría de las personas se encontraban exaltadas, y disfrutando como nunca. El lugar era enorme, había millones de cosas para tomar o comer. La persona que había organizado la fiesta realmente sabía hacerlas. Todos estaban pasándola fantástico. Y yo más aun, porque hacía mucho tiempo que no iba a alguna. En realidad, solo fui a unas pocas, porque jamás me invitan o mejor dicho, mis amistades no son de organizar esta clase de eventos. Estuvimos un rato los tres juntos, tomando algo y conversando, hasta que Ashton se fue a platicar con otros amigos, y yo quede junto a Joseph, solos. Al principio me sentí un poco incomoda, porque solo había hablado un par de veces con él, y todavía no habíamos entablado una gran confianza. 

Pero al parecer, Joe comenzó a romper con esa barrera que había entre nosotros, y me tomo de la mano para bailar. Y empezó a moverse un poco extraño, pero divertido. Sabía que estaba buscando hacerme reír, y lo logro. No hay nada mejor que un chiste o una broma para despedazar el silencio incómodo.

 -Wow, no sabía que bailabas tan bien. – Dije irónicamente.

-Te equivocas, no bailo bien. Bailo sensacionalmente bien. – Agregó continuando aun con sus chistes.

-Creo que te pasaste en copas, Joseph. – Insinué graciosa.

-No Emma, te vuelves a equivocar. Todavía no tomé absolutamente nada. Estoy normal. Imagina como sería si yo estuviese borracho. – Menciono.

-No quiero ni imaginarme, Joe. Mejor quédate así. – Pedí divertidamente. Y continuamos danzando al compás de la música, perdiéndonos entre toda la multitud. En un momento, empezó a sonar una melodía un poco más lenta, y notamos que todas las parejas de allí comenzaban a bailar abrazados, y acercarse aun y aún más. Joe y yo nos miramos, y creo que los dos regresamos a sentirnos incomodos. Pero el volvió a cortar con esa situación y me abrazo haciéndome mover al compás de la música.

-Eso sí que es cursi. – Susurro a mi oído.

-Tú fuiste el que me abrazo para comenzar a bailar así. – Reproché.

-Esta vez tienes razón. – Acertó. – Tengo una idea mejor… vayamos a tomar algo. – Propuso y yo acepte. 

Me despegué de él rápidamente, y juntos nos dirigimos hacia la barra de tragos. Joseph comenzó a pedir tragos, con nombres que jamás había oído. Yo solo tomé uno, porque percibí que tenían demasiado alcohol, y realmente no quería perder el control esa noche, además esas sustancias pueden resultar muy dañinas. Pero él seguía tomando, más y más, y me di cuenta que de verdad se comportaba como un loco cuando estaba pasado de alcohol. Hablaba tonterías, y hasta gritaba cualquier cosa. No podía comprender con qué necesidad se ponía así.

-Estás hermosa esta noche, Emma. – Expreso seguramente inconscientemente, lo notaba. - ¿Puedo besarte? 

– Preguntó acercándose más y más.

-No Joe, así no. – Mencione alejándome de él. Y justo en aquel momento llego Ashton, que nos observó un poco confundido.  – Joe está borracho, está diciendo cualquier cosa. – Aclaré.

-Sí, me di cuenta. – Dijo. – Mejor llevémoslo afuera, no le hace bien estar aquí. – Explico. Y enseguida obligo a su amigo a pararse, y a caminar hacia fuera, mientras yo lo seguía por detrás. Cuando estábamos al aire libre, Joseph se sentó solo un rincón, y pidió que no nos acercáramos, así que nos quedamos hablando a un lado.

-Emma, voy a disculparme por Joe. El no suele ser así… solo que está rodeado de gente que le está haciendo mal. – Explico apenado.

-No quiero ser entrometida, ¿pero qué es lo que le ocurre a Joe? – Pregunté preocupada.

-Su novia, eso le pasa. Caitlin hace lo que quiere con él. Ella por ejemplo, hoy está de viaje en otra ciudad, con sus amigas. Y Joe sabe que ella lo engaña o como sea, pero no quiere aceptarlo. Esa chica lo lastima todo el tiempo, pero él la ama o no sé, no entiendo porque no la deja. – Contó disgustado. 

-Es una lástima. No debería arruinar así su vida, por ella. – Comenté. Cuando oía situaciones como estás me daban bronca, me molestaba completamente que las personas no pudieran valorar lo que tenían a su lado. Con Ashton continuamos hablando, esperando que Joseph se estabilizara un poco, para volver a entrar a la fiesta, o irnos a casa.

Narra Marlene:

Con Nicholas habíamos ingresado a la fiesta con normalidad. Conversábamos entre nosotros, y de a momento bromeábamos. Al comienzo nos sentamos alrededor de una pequeña mesa mientras tomábamos algo, y luego nos pusimos de pie para divertirnos un poco. Mientras continuabamos de pie, Nick había posado sus manos en mi cintura, y juro que eso me hizo sentir un poco extraña, aunque no me molestaba esa sensacion.  Lo que no me agradaba mucho era estar entre tanta gente, a veces me pasaba que no podía respirar normalmente. Pero me alteré aun más cuando creía ver a mi novio en esa fiesta. Fue en un momento cuando paso un grupo de tres o cuatro chicos, y al parecer uno de ellos era a el. Por suerte, nadie me reconocio. Lo más probable era que el sí estuviera allí, ya que tampoco se perdía ninguna fiesta, que junto al cigarrillo y el alcohol eran su perdicion.

-Nick… - Susurre a su oido.

-¿Qué pasa? – Preguntó atento.

-Creo que tanta gente junta me hace sentir un poco ahogada. – Confesé. Aunque en ese momento lo que más me preocupaba era otra cosa.

- Tranquila. – Dijo. - ¿Estás segura que eso es lo unico que te pasa? – Cuestiono y me di cuenta que el podía presentir perfectamente que yo estaba alarmada por otro motivo.

-Creo que mi novio esta aquí. – Revelé de una vez sin esconder más nada.

-Marlene, este lugar es enorme. Si quieres podemos ir a otro lado un poco más lejos de todo este mundo de gente, así te sentirás más comoda. – Propuso como todo un caballero, y no pude evitar sonreir a pesar de lo que estaba ocurriendo. Inmediatamente, Nick tomó mi mano suavemente y con confianza, mientras me llevaba a quien sabe donde.  Comenzamos a subir a las escaleras, las cuales eran bastante largas, pero que nos llevaron hacia un balcon con una vista hacia afuera, muy hermosa. Y entonces me sentí aliviada, segura de que ahí nadie podría encontrarnos.

-Marlene ¿puedo hacerte una pregunta? – Pronuncio y yo asentí, dandole el permiso para indagar lo que quisiera. – Sé que hace muy poco nos conocemos, pero siempre quise preguntartelo… ¿Eres feliz con tu novio? – Cuestiono con seriedad, y puedo jurar que por un momento quede helada al oir esas palabras.

-Es que… el y yo estamos juntos desde que yo tengo trece años. Una vez terminamos, pero enseguida regrese a buscarlo, porque me sentía demasiado sola, y odio sentirme así. Aunque con el suelo sentirme muy insegura… es la unica persona que tengo a mi lado. – Conté mientras observaba como Nick me contemplaba y escuchaba mis palabras comprensivamente.

-Sabes, creo que tu tienes motivos para seguir con el. Pero el mejor consejo que podría darte ahora es decirte que si tu no estás feliz, y no te sientes bien no tienes razones para seguir a su lado. – Aconsejo desde su punto de vista.

-Ojala fuera tan facil. – Comenté entre suspiros.

-Marlene, quiero que sepas que puedes confiar en mi, que tienes mi apoyo. – Agegó haciendome sentir un poco más segura.

-Gracias Nick. Es la primera vez después de muchisimo tiempo que vuelvo a hablar así con alguien. – Confesé agradecida, aliviada, y un poco más contenta que antes. El solo sonrio satisfecho y me abrazo delicadamente, manteniendome por unos segundos entre sus brazos, y otra vez una sensacion extraña recorrio mi cuerpo… era la primera vez que sentía algo así, y no era facil para mi decifrar el porque de aquella rara sensacion. Luego nos despegamos y nos dispusimos a mirar hacia fuera. Podíamos observar las estrellas perfectamente. Nos quedamos ahí un buen rato, conversando, riendo, pasandola bien.

-Hacia tanto tiempo que no tenia tanta paz. – Susurre mientras apoyaba mi cabeza sobre el hombro de Nicholas.

-Me quedaría por siempre aquí. – Continuo el con la voz suave. Al mismo momento que se quito su campera y me cubrio porque el frío se había tornado un poco más intenso. Y así nos mantuvimos… Oyendo la música y el bullicio a lo lejos. Llenos de la luz natural que nos ofrecia el cielo, respirando el aire fresco, aquella que no estaba repleta por el humo del cigarrillo. Y escuchandonos nada más que a nosotros mismos… Se sentía tan bien.

[Hello(?) Bueno, como les dije, trate de no tardar TANTO, y creo que es un avanze, o sea, no fui super rápida, pero tampoco las hice esperar MUCHO jajaja. Buenos, después de todo, acá esta el capítulo, espero que les guste. Muchas gracias por los comentarios y tweets, espero en este también sus COMENTARIO, o TWEETS. NO LO OLVIDEN, me importa MUCHO saber su opinion. Gracias!! Las adoro. ]