domingo, 26 de agosto de 2012


Capítulo 5
“Quiero quedarme despierto toda la noche, y estar aquí hasta ver el sol.”

“A veces tan solo lo único que necesitamos es salir un poco de nuestra rutina, despejarnos, dejarnos llevar por otros sentimientos, otras sensaciones que nos hacen sentir vivos, y nos hacen sentir esa adrenalina de vivir. No es bueno quedarse todo el tiempo quieto, en el mismo lugar. A veces es necesario descubrir otras cosas, y tan solo, dejarnos llevar…”

Narra Kevin:

El fin de semana comenzó un poco solitario. Amy tuvo que viajar por cuestiones de trabajo a Canadá y no  volverá hasta el próximo viernes. La extrañaba demasiado cuando se iba por tanto tiempo, aunque hablábamos sin falta todas las noches. Me gustaría poder acompañarla, pero yo también tengo mi trabajo y mis responsabilidades aquí, y no puedo dejarlas. Que mi amigo Cody me llamará me sorprendió un poco. Hacía meses que no hablábamos, pues desde que yo estoy con Amy deje de salir con él y mi grupo de amigos. Cody es el rey de las fiestas. Siempre está organizando una nueva y realmente siempre son un éxito. Sus eventos son repletos por miles de personas que están contentas porque pueden encontrar diversión allí. Esa noche me llamo porque estaba organizando el festejo de su cumpleaños, y no quería que nadie faltara.

-¡Kevin! – Dijo con entusiasmo. - ¿Cómo has estado? – Preguntó.

-Hola Cody, cuanto tiempo hacia que no hablábamos. ¿Qué es de tu vida? Yo estoy bien, como siempre. – Respondí. – Pero a ti te oigo demasiado contento. – Acoté con certeza.

-Sí, lo estoy. Mañana es mi cumpleaños y también será la mejor fiesta de la historia. Y por supuesto, tú estás invitado. – Contó con amabilidad.

-¿De verdad me invitas a la mejor fiesta del siglo? – Cuestione bromeando.

-Claro, mi amigo más divertido no puede faltar. Además, para que no tengas excusas, te voy a regalar ocho entradas así puedes invitar a quien tú quieras. -

-Es un honor para mí. – Pronuncie aceptando su propuesta.

-Así me gusta que hables. – Dijo chistoso. – En un rato paso a dejarte las invitaciones. – Agrego. Luego hablamos un par de palabras más, y finalmente dimos por terminada la conversación. Cody fue muy rápido en entregarme las entradas. Apenas una hora después de ponernos de acuerdo, él ya estaba en mi casa dejándome las invitaciones. Realmente sería una de las mejores fiestas, lo presentía. Iba a realizarla en un campo un poco alejado de la ciudad, a dos horas más o menos.  Con respecto a quien invitaría, no tenía dudas. Iba a avisarles de inmediato a mis hermanos, al menos estaba seguro de que Joe aceptaría sin dudarlo. Es amante de las fiestas, no puede faltar. Así que a la mañana siguiente fui a casa de mis padres, donde también mis hermanos. Apenas entre me encontré con  Joseph y su mejor amigo Ashton, siempre juntos, por supuesto.

-Chicos, les tengo una gran propuesta. – Conté haciéndome el misterioso.

-¿Qué? ¿Qué pasa? – Pregunto mi hermano Joseph muy curioso.

-Tengo entradas para una fiesta. – Respondí breve.

-¿Qué fiesta? ¡Yo quiero ir! – Pronuncio Joe con entusiasmo.

-Irás. – Afirme. – Es la fiesta de mi amigo Cody, y me dio ocho entradas. – Mencione. – Los dos están invitados. – Dije con seguridad entregándole una invitación a cada uno.

-Genial. Gracias Kevin. – Agradeció Ashton.

- ¿Genial? Esto es mucho más que genial, ese chico Cody hace unas fiestas asombrosas. Tenemos la diversión asegurada esta noche. Gracias hermano. – Expreso Joe con alegría.

-Tengan dos más, e inviten a quien quieran. – Dije dándoles dos entradas más. Estaba seguro de que invitarían a chicas. Justo en ese momento mi otro hermano Nick bajo a la sala, y comenzó a preguntar de qué hablábamos. Le conté lo que tenía, y también pidió si podía ir. Al parecer tenía ganas de divertirse al igual que todos nosotros. Así que le di otras dos entradas a él. Y solo me quedaron justo dos, una para mí y mi acompañante. Cuando salí de la casa y me subí al auto para regresar a mi vivienda, me quede por unos minutos pensando con quien iba a ir. Y recordé a Lindsay, la amiga de mi infancia, con la cual me había encontrado hace unos días y habíamos intercambiado nuestros teléfonos. Estaba segura que con ella iba a divertirme mucho, además teníamos demasiadas cosas para conversar. Entonces sin perder más tiempo, marque su número telefónico, y la llamé. Ella atendió el llamado con esa simpatía que la caracterizaba y afortunadamente acepto mi invitación. Y quedamos de acuerdo en que yo iría a recogerla a la hora indicada.

Narra Joe:

Luego de que mi hermano Kevin se fue, nos quedamos Ashton, Nick y yo, conversando sobre quien podíamos invitar esta noche. Los tres estábamos muy entusiasmados. Pero Nicholas parecía ser el más seguro de los tres. Ya tenía todo pensado.

-¿A quién vas a invitar? – Pregunté a Nick.

-¿Recuerdan a Marlene, la chica con la que salí hace unos días? Bueno, a ella. – Respondió convencido de su decisión.

-Nick ¿esa chica no tenía novio? – Cuestiono Ashton algo confundido.

-Sí, tiene novio. – Afirmo. – Pero siento que las cosas entre ellos no están del todo bien, así que no pienso darme por vencido tan fácilmente. – Presumió con seguridad.

-¡Ese es mi hermano! – Exclame alagándolo haciendo que los dos riéramos cómplices. 

-¿Tu a quien llevarás? – Me pregunto Nicholas con intriga. – Supongo que a Caitlin ¿no? – Supuso equivocado.

-No… no voy a llevarla. Peleamos, y me dijo que no volviera a llamarla en todo el fin de semana. Pero ya pensé a quien puedo llevar… - Conteste con tranquilidad. No me preocupaba mucho Caitlin, siempre peleábamos y a los tres o cuatro días volvíamos a estar juntos. Ya era una costumbre que pasará eso.

-¿A quién? – Cuestionaron mi hermano y Ashton al unísono.

-A Emma. – Respondí. – La chica que mamá invito a cenar. Seguro aceptará. – Exprese completamente persuadido.

-Joe, si sabes que tarde o temprano volverás con Caitlin, no creo que sea necesario que juegas así con una chica como Emma. – Dijo Ashton intentando detenerme. 

-Ashton, tranquilo amigo, no voy a hacer nada malo con ella. La invitaré como a una amiga, te lo aseguro. – Intenté tranquilizarlo un poco aunque realmente no tenia en claro mis intenciones. Sentía que podía invitarla porque aquella chica había demostrado ser una persona con muy lindas cualidades, lo cual me causaba ganas de conocerle más, y me tenía un interés en ella. Por alguna razón todavía estaba rondando en mi cabeza. Así que cuando terminamos de organizarnos un poco con los chicos, fui en busca de mamá para preguntarle algún teléfono o dato sobre Emma, y me dijo que podía encontrarla en el hogar de niños que quedaba a unas diez cuadras de mi casa. Al instante me di cuenta cual era, porque solía pasar por ahí. Decidí no perder más el tiempo e ir a buscarla de una vez por todas. Apenas llegue, toque el timbre y me atendió una mujer mayor, con el cabello color gris, y anteojos redondos. Me pregunto quién era, y que necesitaba. Le dije que mi nombre era Joseph, y que estaba buscando a una chica llamada Emma. La anciana me hizo pasar, y me comunico que esperara unos minutos, que ella iría a buscar a Emma. Me quede esperando ahí, pero pasaron más de diez minutos, y supuse que la señora se había distraído con alguna otra actividad, y se había olvidado de mí. Es por eso que comencé a transitar lentamente los pasillos de ese lugar, y empecé a notar la presencia de niños y niñas por todos lados, de todas las edades. Algunos me observaban y seguían haciendo lo suyo, pero otros me sonreían y me saludaban, y se alegraban aún más cuando yo les respondía con el mismo gesto. Puedo jurar que en ese momento, de alguna manera, lo que estaba viviendo, hizo que una sensación hermosa recorriera mi cuerpo. Hacía tiempo no me sentía así…

- ¿Joe? – Pronuncio una voz que provenía detrás de mí. Entonces me di vuelta, y observe a Emma en la otra punta del pasillo.

-Hola Emma. – La salude mientras ella me observaba confundida.

-Joe… que sorpresa verte aquí. ¿Necesitas algo en especial? – Preguntó intentando descubrir que estaba buscando.

-Sí, te estaba buscando a ti. Emma, yo quiero invitarte esta noche a una fiesta. También vienen mis hermanos, y amigas de ellos. Será divertido. – Propuse siendo directo.

-Me encantaría ir. Aunque no soy mucho de salir a fiestas, pero… - Comenzó a hablar para darme una excusa.

-Pero no puedes. – Dije un tanto desilusionado.

-Es por mi trabajo, dedico todo mi tiempo a esto, no puedo abandonarlos, y si salgo esta noche mañana no podré aguantar despierta atendiendo a todos estos niños. – Explico mostrándose un poco apenada. Pero justo en aquel momento, la anciana que me había atendido se hizo presente entre nosotros.

-Emma, tú lo acabas de decir, dedicas todo tu tiempo a esto, y por eso mañana te daré el día libre. Y podrás dormir todo lo que quieras. No te preocupes, ve esta noche y diviértete. – Expreso amablemente la señora que al parecer lo había escuchado todo. Y noté al mismo tiempo como una sonrisa aparecía en el rostro de Emma.

-Entonces… ¿vienes? – Insistí nuevamente.

-Ahora veo que mi situación es distinta, por lo tanto, mi respuesta será distinta. Iré contigo, Joe. – Contesto finalmente aceptando mi invitación.

-Genial. – Exprese satisfecho, y por unos minutos nos quedamos en silencio, sin encontrar la manera de continuar la conversación. Pero creo que fue culpa mía, estaba un poco distraído, no me salía hablarle como lo hacía con otras chicas. – Entonces… te paso a buscar a las doce de la noche ¿está bien? – Indique.

-Sí, está perfecto. – Respondió convencida.

-Ahora te dejo tranquila así puedes continuar con tu trabajo. – Mencione despidiéndome de ella dándole un beso en la mejilla. Luego ella también me saludo, y siguió con sus tareas mientras yo caminaba hasta la salida del lugar. Ni si quiera yo comprendía porque la había invitado, pero había algo dentro mío que me impulso a hacer, y lo hice.

Narra Nick:

Decidirme invitarla a Marlene no fue tan fácil esta vez. Ahora yo era consciente de que ella tenía novio, todo era diferente. Pero después de observar la situación ese día fuera de Starbucks, pude percibir a la perfección que las cosas entre ellos dos no estaban del todo bien. Así que solo por ese motivo tomé el teléfono entre mis manos, y la llamé. Nos saludamos como siempre lo hacíamos por teléfono, y luego comencé a explicarle lo que tenía en mente. 

-Marlene, pensé que si hoy estabas libre, bueno, tal vez querías ir a una fiesta conmigo. Vamos a divertirnos un rato. – Propuse un poco nervioso por oír su respuesta.

-Nick ¿sabes algo? Estaba esperando que alguien llamara para invitarme a algún lado. Mi novio sale con sus amigos así que yo tengo la noche libre… - Contó. – Solo dime la hora y a donde debo estar. – Acotó aceptando salir conmigo.

-Perfecto. – Pensé para mí mismo y luego hable. – Te paso a buscar a tu casa, cerca de las doce de la noche. – Aseguré.

-Te esperaré. Pero Nick… no pares justo frente a mi casa. Espérame en la esquina. ¿Puede ser? – Pidió ella.

-Como tú quieras. – Pronuncie aunque no entendía los motivos de porque debía esperarla allí, pero no me molestaba hacerlo.

Después de todo, la noche comenzaba a acercarse. Joseph y Ashton estaban alistándose en mi casa, y yo también comencé a hacer lo mismo. Más cerca de la hora llego Kevin, que ya estaba listo para salir. Estuvimos conversando un buen rato, hasta que llegó la hora de irnos. Kevin se fue en su vehiculó, Ashton se fue en el suyo junto a Joe, y yo solo en mi auto. Creo que todos presentíamos que estabas cerca de vivir una gran noche. Teníamos grandes expectativas, y no íbamos a dejar que nadie nos tirará abajo. 

[Hola!! Dije que no las quería hacer esperar, así que me puse las pilas y escribí otro, jajaja. Espero que les guste, y que dejen un comentario o me manden un tweet, y como les digo siempre, gracias por todo. Las quiero ♥]

miércoles, 22 de agosto de 2012


Capítulo 4
“Todo lo que puedo decir es que estoy encantada en conocerte.”

“Lo importante es siempre darse a uno mismo una nueva oportunidad de encontrar eso que tanto nos hace falta, eso que nos da la seguridad de que va a mejorar nuestra vida. No nos dejemos llevar por los estereotipos, o por esas ideas equivocadas que se plantean en nuestra mente. Simplemente dejemos que nuestro corazón nos guie, hacia lo correcto, porque el corazón… nunca se equivoca.”

Narra Emma:

Esa noche estaba un poco ansiosa, porque apenas en unas pocas horas tenía que estar en la casa de la familia Jonas. Una familia que se mostraba humilde a simple vista, pero que realmente contaban con muchos lujos en su casa y una buena fortuna. Sinceramente no me agradaba demasiado relacionarme con ese tipo de gente, de sociedad, pero esta vez había sido diferente. No era lo típico de siempre, no parecían ser esas personas soberbias las cuales basan toda su vida en el dinero y en nada más que esos.  Esta gente parecía tener un gran corazón. Es por eso que al momento de prepararme para ir, lo hice con suma tranquilidad. No me sentía muy nerviosa, porque presentía desde el principio que allí estaría cómoda a pesar de todas las diferencias que pudieran existir entre nosotros. Me vestí con lo que tenía, pero lo más linda posible. Deje mi cabello suelto, tomé mi bolso y así me fui caminando hasta el hogar Jonas. Cuando llegue, toque el timbre de la casa, y me atendió un chico bastante apuesto, era aquel muchacho que conocí en la cocina el día anterior. Al parecer uno de los cuatro hijos de Denise.

-Hola, un gusto, soy Joe Jonas. – Se presentó. – ¿Tú debes ser Emma, no es así? – Pregunto en lo cierto.

-Sí, soy Emma. El placer es mío. – Dije con amabilidad. Joseph me hizo ingresar a su casa, diciéndome que me pusiera cómoda. Luego comenzó a presentarme a todas las personas que estaban sentados alrededor de la mesa.

-Él es mi papá, Paul. – Menciono señalando a un hombre elegante y con una sonrisa gentil. – Aquel de allí es mi hermano Nick, y a su lado está mi hermanito Frankie, el más chico de la familia. – Pronuncio dejándome ver a los dos chicos. Uno de ellos mejor dicho, ya era todo un hombre. El otro era apenas un niño. – Bueno, por último él es Kevin mi hermano mayor, y su prometida, Amy. – Presentó. – Y el de aquí es Ashton, mi mejor amigo, es como de la familia también. –

-Es un placer conocerlos a todos. – Exprese generalizando. - ¿Dónde está Denise? – Pregunté a Joe.
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-Está en la cocina, terminando lo que vamos a comer. Le encanta cocinar. – Contó. - ¿Por qué no te sientas 
aquí? – Propuso mientras corría un poco una de las sillas, y así pude descansar sobre ella.

-Gracias Joe. – Pronuncie haciéndole saber que era todo un caballero. Era lindo saber que todavía algunos muchachos conservaban esos modales. Cuando Denise me vio allí, con todos, alrededor de la mesa, se acercó a saludarme muy amablemente y con una sonrisa en su cara. Demostrándome que la alegraba verme. 

Me sorprendía el gran cariño que tenía conmigo. Mientras cenábamos, pude conversar con todas las personas con suma tranquilidad, y sobre todo, sintiéndome cómoda. Aunque se notaba que éramos muy diferentes, y que teníamos costumbres desiguales.

-Cuéntanos más de ti, Emma. – Pidió Denise interesada en oír mi historia. Y en ese instante si me sentí un tanto incomoda porque no me agradaba demasiado contar mi historia, por el siempre hecho de que podía amargar a las personas que me rodeaban. No era algo lindo de escuchar.

-Cumplí mis diecinueve años hace un mes atrás. Y en realidad… yo crecí en un orfanato para niños. Y ahora que ya soy mayor de edad, trabajo allí, hago muchas tareas. Y por eso me pagan. – Detallé un poco tímida, causando un silencio absoluto en todos. Creo que los deje helados. – Y también tengo pensado algún día poder empezar la universidad. – Acoté para poder romper el silencio.

-Eso es genial Emma. Yo estoy estudiando música. – Menciono Nick. Uno de los hermanos. – Y Joe podría empezar a estudiar también. – Agrego haciendo reír a todos. Por lo que pude saber, Joseph tenía veintidós años y todavía no había pensado en estudiar nada. Solo supe que trabajaba vendiendo autos en uno de los tantos negocios de su padre.  Así seguimos platicando entre todos, hasta que llegó la hora del postre, el cual también estaba muy delicioso. Después todos comenzaron a irse. Nick subió arriba, dijo que tenía que hacer algo relacionado con su música. Kevin y su prometida se fueron a su casa, y Joseph se despidió de todos cuando llego una chica, al parecer, su novia.

-Bueno, señora Denise, creo que ya debo irme. – Exprese despidiéndome de ella.

-Está bien cariño, pero déjame que alguien te acompañe. – Ofreció atenta.                    

-No hace falta, no estoy tan lejos del hogar. – Insistí en irme sola. – Además no quiero molestar a nadie. – 
Agregué. Denise estaba a punto de decir algo más, cuando uno de los muchachos interrumpió.

-Denise, yo la puedo acompañar. – Pronuncio Ashton, brindando su ayuda.

-Muchas gracias querido, eres muy atento. – Acepto la señora encantada. Si la dejaba tranquila que él me acompañara, entonces no iba a negarme. Me había tratado muy bien durante toda la cena. Me despedí de ella y de las pocas personas que quedaban, y junto a Ashton nos acercamos a la puerta de salida, la cual el abrió permitiéndome el paso primero a mí. El hogar estaba a unas siete cuadras, así que fuimos caminando, conversando un poco. Siempre suelo ser muy tímida, pero con el me sentía relativamente cómoda. Sentía que existía una confianza genuina.

-¿A qué te dedicas? – Pregunté muy curiosa.

-Bueno, soy bombero voluntario. – Contesto y yo quede completamente sorprendida. – Y además estoy estudiando medicina. – Agregó haciéndome saber que era un hombre muy inteligente.

-¿Bombero? Debes ser un orgullo para tu familia. Además también estudias. Me imagino lo contentos que deben estar tus padres. – Exprese impresionada. Y el solo emitió una sonrisa un poco decepcionante.

-No es tan así. Por empezar, no están de acuerdo con que sea bombero. Y bueno, nunca me dijeron nada sobre medicina. De eso jamás opinaron. Pero lo cierto es que principalmente mi padre quería que estudiara arquitectura, por motivos económicos ¿entiendes? Pero yo amo ayudar a la gente, eso es lo cierto. – Contó con familiaridad. Era la segunda vez que nos veíamos, pero el revelaba esas cosas con suma confianza.

- A veces los adultos no pueden entender algunas cosas, pero creo que tus padres te van a entender, tarde o temprano. – Lo alenté.

-Ojala sea así. – Dijo entre suspiros. Y luego cambiamos rotundamente el tema de conversación y comenzamos a platicar un poco más sobre la reciente cena, y la forma de ser de la familia Jonas.

-¿Qué hay de Joe? – Pregunté algo interesada. – Parece un chico divertido. – Acoté.

-Lo es. Joe es demasiado divertido. – Contesto haciéndome saber que no estaba equivocada. – Tienes que conocerlo más, él es genial. En realidad toda la familia es genial. – Agrego amistosamente. Y antes de que pudiera contestarle, me di cuenta que habíamos llegado al hogar. Así solo hablamos unos segundos más.

-Me encantaría conocerlos mejor, a todos. – Exprese entusiasmada.

-Me aseguraré que volvamos a vernos pronto, con Joe y los demás. ¿De acuerdo? – Propuso.

- Claro que sí, me encantaría volver a verlos. – Acepte. – Y gracias por acompañarme Ashton. Buenos 
noches. – Mencione despidiéndome de él.

-De nada, y buenas noches para ti también. –Pronuncio mientras se alejaba del lugar. Y al instante saque la llave de mi bolso, abrí la puerta, e ingrese al lugar. Mi cama me estaba esperando. El sueño se estaba apoderando de todos mis sentidos, y ya no podía esperar más para descansar y dormir plácidamente. Fue una noche distinta, muy diferente a las demás.

Narra Nick:

Tumblr_m92kzy9ph61qgbs4vo1_500_largeDespués de esa cena con la invitada de mamá, subí a mi habitación, directamente a dormir. Ya había planeado todo lo que haría al otro día, así que me encontraba tranquilo y con las cosas organizadas. Al día siguiente amanecí, desayune algo rápido, y busque mi teléfono celular. Llamaría a Marlene. Realmente me había quedado pensando en esa chica. Había dejado algo en mí que me hacía sentir extraño, diferente. Tenía esa necesidad de volver a hablar con ella, algo me decía que esa chica era oro. Así que marque su número, y al instante oí su voz.

-Hola.- Expreso amable.

-Hola, soy Nick. ¿Me recuerdas? – Pregunté esperando un sí como respuesta.

-Sí, claro que te recuerdo. ¿Cómo estás? – Respondió cambiando su tono de voz a uno más alegre y claro.

-Bien, y ¿tu? – Cuestione también demostrando interés en ella.

-Bien, todo bien. – Contesto tranquila.

-Oye Marlene, quería invitarte a salir, digo, podemos ir a tomar algo o a caminar, o puedes venir a mi casa, 
lo que tú quieras. – Propuse un tanto nervioso. 

-Nick, me encantaría. – Respondió aceptando mi invitación. - ¿Qué tal si salimos a tomar algo ahora a la tarde? – Acotó.

-Sí, genial. – Exprese contento. – Starbucks…  ¿te parece bien? – Pregunte nuevamente. No quería llevarla a ningún lugar donde ella pudiera sentirse incomoda.

-Sí, amo ese lugar. – Pronuncio con entusiasmo. – Nos vemos allí a las cuatro de la tarde ¿sí? – Consulto 
para terminar de ponernos de acuerdo.

-Claro, nos vemos allí. – Mencione antes de finalizar la llamada. Afortunadamente ya tenía una salida asegurada con Marlene. Pero no quería titularla como “cita” ni nada por el estilo, porque realmente eso me ponía nervioso. Quería que todo fuera naturalmente. Todo ocurre por algo así que, podía quedarme tranquilo, ya que sucedería lo que debía suceder y nada más.

Narra Marlene:

Estaba ansiosa por encontrarme con ese chico, Nicholas. Fue la última persona que logro subirme un poco 
el autoestima después de tanto tiempo sintiéndome miserable. El tan solo con unas simples palabras logro hacerme sentir mejor. Quiera verlo, tenía muchas ganas de conversar con él, de conocerlo un poco mejor, porque realmente me caí muy bien.  Me bañe, me vestí, y me arregle un poco para intentar estar linda, pero a la vez casual. Mis padres no estaban, así que podría salir de casa con tranquilidad. Además que también había mentido a mi novio diciéndole que iría a visitar a una prima que estaba un poco enferma. Es que Brad nunca aceptaría que saliera a pasear con otro chico, aunque esa persona solo sea mi amigo y nada más. Mi novio es muy celoso y posesivo, vive demostrándolo todo el tiempo. Pero creo que solo tiene miedo de perderme. Y aunque a veces se comporte un poco agresivo, no puedo dejar de quererlo como lo quiero. Pero a medida que caminaba hacia el lugar indicado para el encuentro, comencé a olvidarme de Brad y sus problemas, y solo me dispuse a llegar con una sonrisa para agradarle a Nick. Quería rodearme de buena energía y positividad así al final del día podía decir que había encontrado una nueva amistad. Estaba a tan solo a una cuadra de Starbucks y ya podía ver a Nicholas esperándome en la entrada de la cafetería. Apenas me acerque a él, me sonrió un poco tímido.

-Hola Marlene. – Dijo proporcionándome un beso en la mejilla.

-Hola Nick ¿Cómo estás? ¿Hacía mucho tiempo que me esperabas? – Comencé a preguntar para que no 
nos invadiera un incómodo silencio.

-Bien… hace unos pocos minutos llegué. ¿Quieres que entremos? – Propuso al instante.

-Claro, me muero de hambre. – Confesé un poco graciosa. El joven hizo unos pasos y se encargó de abrirme la puerta para que yo pudiera ingresar al lugar. Admito que con esa acción me quede un tanto sorprendida. Nunca antes habían tenido un comportamiento así conmigo. Nos sentamos alrededor de una mesa, y ordenamos nuestros pedidos. A penas los trajeron, atine a sacar mi billetera para pagar lo que iba a consumir, pero él me detuvo.

- Yo invito. – Pronuncio. Y otra vez quede cautivada por su manera de ser tan atenta. Yo solo pude sonreír y agradecerle por el gesto.  Mientras bebíamos aquellos deliciosos batidos, comenzamos a platicar sobre temas de interés mutuo. Apenas empezamos a intercambiar palabras, nos dimos cuenta que los dos teníamos el mismo amor por el arte, en realidad, la música propiamente dicha. No podíamos parar de hablar de ese tema. El parecía un experto con todo lo que decía y opinaba. También reímos, contando algunas anécdotas familiares o que nos habían ocurridos de pequeños. Me sentía muy cómoda y a gusto porque en ningún momento podíamos quedarnos callados, siempre encontrábamos algo nuevo para hablar. Hasta que en momento, me quede completamente helada. Brad estaba en la vereda del lugar. Podía observarlo perfectamente a través del gran ventanal de vidrio que nos rodeaba.  Y al parecer, él también me había visto a mí. Ya que un momento nos miramos mutuamente, y el hizo una seña obligándome a salir afuera. Lo hice además, porque no quería que el ingresara y armara un escándalo.

-Nick, debo ir afuera un momento. – Explique poniéndome de pie mientras él me observaba un poco confundido. – Ya regreso. – Acoté aunque no estaba del todo segura.

- ¿Qué pasa ahora Brad? – Pregunte mostrándome un tanto molesta.

-¿No era que te ibas a ver a tu prima enferma? – Cuestiono también enojado.

-Brad, solo salí a tomar algo con un amigo. – Me defendí.

-Si claro, dices que es solo tu amigo pero igualmente me mientes. – Reprocho con ira.

-Es que no puedo confiar en ti. Tú no me dejas hacerlo. ¡Hasta me seguiste hoy todo el día! ¡Entiende que 
también necesito mi espacio!  – Exclame subiendo un poco mi tono de voz. Me enfurecía que no me dejara un minuto en paz.

-Cállate un poco, será mejor que vayamos a hablar a otro lado. – Dijo tomándome de la mano, intentando llevarme con él.

 -No iré contigo a ninguna parte. – Grité un poco nerviosa despegándome de él. En ese mismo instante Nicholas apareció detrás de mí, sorprendiéndonos a los dos.

-¿Está todo bien, Marlene? – Pregunto mostrándose preocupado por lo que estaba ocurriendo.

-Sí, Nick, no hay de qué preocuparse. Regresemos. – Propuse intentando librarme de toda esa situación.
-Espera, Marlene. ¿No vas a presentarnos? – Expreso Brad actuando con un poco de maldad, como 
acostumbraba.

-Brad, él es Nick. Es un amigo. -  Lo presenté.

-Y Nick, él es Brad… - Mencione y luego suspire un poco. – mi novio. – Agregué con poco entusiasmo.
Nicholas y Brad se miraron mutuamente y extendieron sus brazos para saludarse con formalidad. Para mi tranquilidad, luego de ese hecho, mi novio se alejó de nosotros, y se fue, quien sabe a dónde.  Pero Nick quedo un poco callado y algo extraño luego de lo que había sucedido.

-Nick, perdón por lo que paso. No esperaba que el apareciera así. – Me disculpe avergonzada.

-No te preocupes. No tienes que pedirme perdón. ¿Tú estás bien? – Pregunto interesándose por mí.

-Sí, lo estoy. – Afirme. – La pase muy bien hoy contigo. – Revelé haciendo que apareciera una ligera sonrisa en su rostro.

-Me alegro… yo también me divertí mucho. – Admitió. - ¿Te llevo a tu casa? – Dijo ofreciéndome su transporte.

-No lo sé… no quiero molestarte. Puedo ir sola. – Exprese en apuros.

-Yo te llevo. – Pronuncio sin más preguntas ni cuestionarios. Así que caminamos hacia su auto que estaba muy cerca, luego me abrió la puerta del mismo y me invito a subir. Mientras comenzaba a conducir, yo le iba indicando como llegar a mi casa, que estaba bastante alejada del centro. Cuando finalmente llegamos, me bajé del auto. Y él también lo hizo.

-Espero verte pronto Marlene. – Confesó amablemente.

-Yo también, Nicholas. – Exclame con seguridad.

-Llámame si necesitas algo, si quieres verme, lo que sea  ¿sí? – Menciono haciéndome saber que podía confiar en él.

- Te llamaré. – Dije asegurándole que quería volver a verlo. Al instante nos saludamos rápidamente, mientras yo estaba a mi casa y él se alejaba de mi vivienda en su auto. Una tarde un poco extraña, pero en fin, muy linda. 

[HOLAAAAAA! VOLVÍ(?) Perdón, perdón, perdón, MIL perdones por retrasarme TANTO.  Odio hacerlas esperar, odio no tener inspiración para escribir, ni para subir nada. Y odio que el colegio me coma la mitad de mi tiempo ¬¬ Pero bueno, acá estoy de nuevo. Espero que les guste el capítulo, en el que sigue de este voy a tratar mucho más la historia de Kevin. GRACIAS por esperar, en serio. Las quiero tanto.]

{Por favor dejar comentario, es muy importante para mí. O un tweet a @EviJonaas.}

Evi.