Capítulo 3
Kevin
& Lindsay.
“Deja todo ahora, yo estaré esperándote aquí.
Ya no hay tiempo para arrepentirse.”
“Solemos tomarnos las cosas con
demasiada tranquilidad. Creemos que de esa manera, iremos siempre por el camino
correcto, y no habrá forma de equivocarnos. Pero, a veces, por estar tan
calmos, podemos llegar a perdernos nuestra gran oportunidad para ser felices.
Podes llegar a perder eso que tanto esperábamos en nuestra vida. Es por eso que
en algún momento, tenemos que dejar llevarnos por lo que diga nuestro corazón,
y no pensar tanto con la cabeza. Tenemos que dejar de callarnos, y hablar,
gritar lo que estamos sintiendo. Tenemos que dejar caminar, y empezar a correr,
y no dejar pasar el tren.”
Narra Kevin:
La noche estaba fantástica, dentro de todo había un clima cálido,
y las estrellas resplandecían en la oscuridad. Había armado una cena en el
patio trasero de la nueva casa que tenía junto a mi novia, Amy. Era nuestra
primera noche allí y quería que fuera muy especial. Con Amy ya llevábamos tres
años juntos, y las cosas cada vez se ponían más increíbles y emocionantes. Me
despertaba ansioso cada día, esperando saber que nos tocaría vivir juntos. Mi
entusiasmo y mis ganas de tenerla a mi lado para toda mi vida latían
fuertemente dentro de mí, todo el tiempo. En simples palabras, era la mujer más
maravillosa que conocía.
Después de una romántica cena en casa, y conversar un poco de
nuestros días, supe que era el momento indicado para realizar esa propuesta que
me ponía tan nervioso, pero a la vez me hacía muy feliz. No podía esperar a oír
su respuesta.
-Amy… mi amor, no sé cómo comenzar a decirte esto… - Comencé a
hablar mientras poco a poco me ponía de rodillas frente a ella. Extendí mis
manos con una pequeña cajita que abrí lentamente. – Amor, ¿te casarías conmigo?
Lo único que sé es que quiero estar el resto de mi vida conmigo. – Exprese
realizando la pregunta más importante en toda mi vida. Mi chica me miro,
observo el pequeño anillo un tanto extraña… Estaba confundida y podía notar que
no entendía mucho lo que estaba sucediendo. Pero preferí pensar que su tardanza
en contestar y el gesto confuso en su cara eran causas de lo sorprendida que la
deje ante tal propuesta.
-Kevin… yo, yo. – Balbuceo un poco. – Esto es todo tan extraño. –
Dijo y luego se hizo presente un pequeño silencio. – Pero… sí, acepto casarme
contigo. – Menciono finalmente dejando mi corazón tranquilo, y convirtiendo ese
día, en el mejor de este último tiempo. Me puse de pie rápidamente y le coloque
el anillo de compromiso delicadamente en su dedo.
-¿Sabes? Es el día más feliz de mi vida. – Exclame con sinceridad.
– Pero cuando nos casemos oficialmente será aún mejor que este.- Acote completamente ilusionado.
-Kev, estoy tan sorprendida. – Pronuncio y luego sonrió haciendo
ese momento aún más perfecto.
-Te amo, mi reina. – Exprese mirándola fijamente a los ojos.
-Yo te amo también. – Susurro y me abrazo con fuerzas, luego se despegó
un poco, y sin decir más nada, llevo sus labios hacia los míos, para besarnos
con pasión, como si fuera la primera vez. No podía creer que algo tan bueno me estaba
sucediendo a mí.
-Y bien… ¿te parece que nos casemos en tres meses? – Pregunté con
demasiado entusiasmo.
-No lo sé Kev… yo te amo pero, pero creo que deberíamos esperar un
poco más. Tal vez no sé, ocho o nueve
meses. Quiero que nuestro casamiento sea perfecto. – Propuso con tranquilidad. –
Creo que tienes que calmarte un poco. – Aconsejo. Haciendo que yo bajara un
poco la mirada.
-Si fuera por mí me casaría contigo mañana, pero si necesitas que
esperemos ese tiempo, lo haré, por ti. – Mencione aceptando su propuesta. – Tal
vez yo estoy demasiado exaltado.- Dije reconociendo mi equivocación.
-Me deja más tranquila que puedas entenderme, Kev. ¿Ahora te parece si vamos a dormir? Estoy agotada. – Expreso mientras giraba para dirigirse a la habitación. Después de todo, no era tan difícil comprenderla y aceptar su pedido.
-Me deja más tranquila que puedas entenderme, Kev. ¿Ahora te parece si vamos a dormir? Estoy agotada. – Expreso mientras giraba para dirigirse a la habitación. Después de todo, no era tan difícil comprenderla y aceptar su pedido.
Narra Lindsay:
Esa mañana me desperté un poco desanimada. Era uno de esos días en
que uno no tiene ganas ni de salir a caminar afuera. Quería quedarme durmiendo
en mi cama todo el día. Pero mi trabajo me llamaba y tenía que estar ahí puntualmente. Así que intente
buscar ganas, y de una vez por todas, me levante. Me duche rápido, y luego me
vestí porque se me estaba haciendo tarde. Salí bastante apresurada, y muy
descuidada. Es por eso que cuando estaba cruzando la avenida, casi me atropella
un auto. Sí, dije “casi” porque justo unos segundos antes, un muchacho me
empujo haciendo que cayéramos sobra la vereda, pero esquivando a aquel coche.
-¿Estás bien? – Pregunto atentamente.
-Si fue solo un susto. Muchas gracias por lo que hiciste, estaba
un poco distraída.- Agradecí amablemente.
-De nada. Pero ten más cuidado la próxima vez, el transito está
como loco. – Aconsejo.
-Lo tendré. No creo que haya por todos lados hombres como vos que
salven a mujeres distraídas y torpes.
– Mencione un poco bromeando para cortar
con ese clima tenso, haciendo que el muchacho riera un poco.-
Antes de que te
vayas ¿puedo saber tu nombre? – Pregunté curiosa.
- Sí, claro. Soy Kevin, Kevin Jonas. – Se presentó. Y en ese
momento ese nombre vino a mi mente, y me di cuenta que lo conocía, que era ¡el mismísimo
Kevin! Mi mejor amigo de la infancia, cuando teníamos apenas ocho años, y yo
luego me mude lejos.
-Kevin… yo te conozco. ¿No me recuerdas? – Cuestione alegre por
haberlo encontrado nuevamente.
-¿Cómo te llamas? – Preguntó un tanto confundido.
-Soy Lindsay Price. Tú eras mi mejor amigo cuando teníamos apenas
ocho años, supongo que yo también era la tuya. – Respondí con una sonrisa en mi
rostro.
-¡Lindsay! – Exclamo recordando lo que habíamos sido en un pasado.
Y cariñoso exactamente como yo lo recordaba, se acercó y me abrazo
amistosamente.
Kevin y yo habíamos sido grandes pequeños amigos por un par de
años. Compartíamos muchas cosas en nuestra infancia. Íbamos a la plaza juntos, caminábamos
por el barrio, inventábamos nuevos juegos, estábamos todo el día divirtiéndonos.
Y nos defendíamos y cuidábamos cuando era necesario, a pesar de ser tan
chiquitos. Fue una gran alegría encontrarlo otra vez. Eso que pudo ser una tragedia,
fue el motivo de la sonrisa que lleve todo el día en mi cara. El destino nos volvió
a unir, y supe que era por algo bueno, que pronto descubriría.
[Hola!! Perdón por tardar tanto, es que estuve estudiando mucho, tuve que rendir matemática e historia. ¬¬ Pero ya estoy de nuevo, y espero que les guste el capítulo número tres!! Les aviso que los nuevos capítulos se vienen CON TODO jaja. Las quiero, y por favor DEJEN SU OPINIÓN/COMENTARIO, ES MUY IMPORTANTE PARA MÍ. ]
[Hola!! Perdón por tardar tanto, es que estuve estudiando mucho, tuve que rendir matemática e historia. ¬¬ Pero ya estoy de nuevo, y espero que les guste el capítulo número tres!! Les aviso que los nuevos capítulos se vienen CON TODO jaja. Las quiero, y por favor DEJEN SU OPINIÓN/COMENTARIO, ES MUY IMPORTANTE PARA MÍ. ]

